Aunque se hunda la ponencia del magistrado Linares con la que pretendía que la corte constitucional ampliara a 16 semanas la posibilidad de la práctica del aborto y, de paso, posibilitar que ese crimen pueda cometerse de manera libre y sin que medien las tres excepciones que en 2006 estableció ese tribunal, la lucha en defensa por la vida tiene que continuar. 

Dado que el Congreso de la República no ha querido avocar el asunto, sobre el que el país necesita tener una claridad absoluta para evitar que la Corte Constitucional, a su arbitrio, decida sobre una materia de importancia sustantiva, no puede descartarse la convocatoria de un referendo en el que el constituyente primario exprese su voluntad. 

Hay quienes dicen que el pueblo no puede pronunciarse sobre el derecho de las minorías. En este tema, no hay una sola minoría de por medio y el único derecho que está de por medio, es el de la vida de los niños.  

Sin que la constitución lo permita, hace 14 años la corte constitucional abrió la puerta para la práctica de los abortos con 3 excepciones, todas absolutamente debatibles. Dado que se trata de un tema de relevancia fundamental, el debate del aborto debió adelantarse en el Congreso de la República, para efectos de que los congresistas -en su condición de constituyente derivado-, aprobaran o hundieran la respectiva reforma constitucional. 

Sin tener competencia para imponer modificaciones a la Carta, los magistrados de la constitucional se inventaron la tesis de que las mujeres pueden abortar, cuando medien 3 causales: violación, deformación del feto, o riesgo para la salud de la madre. 

Con el paso de los años, el lindero ha ido moviéndose inaceptablemente. Hace pocas semanas, una progenitora mató a su hijo con 7 meses de gestación, alegando que no estaba preparada psicológicamente para ser mamá. 

Es hora de tomar una decisión de fondo y permanente. Para ello, es prudente convocar al país para que exprese su voluntad, a través de los mecanismos de participación ciudadana contemplados en nuestra constitución. Si la mayoría ciudadana está de acuerdo con el aborto, entonces la discusión quedará cerrada para siempre. Pero si no lo está, entonces el derecho a la vida de los no nacidos, contará con la debida protección.

Este no es un asunto que merezca ser definido por 9 magistrados de la corte constitucional. Ellos, son nombrados para velar por la integridad de la Carta y no para introducir cambios que atentan contra el espíritu de la misma. 

Que nadie se llame a engaños. Mientras el pueblo no se pronuncie sobre el particular, los magistrados de la corte constitucional continuarán en su empeño de permitir el aborto sin condiciones, ni limitaciones en el tiempo. 

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 3 de 2020