Justicia transicional es un mecanismo de justicia, modifica alguno temas de la justicia ordinaria, pero no les quita su sentido.

Cuando leo y escucho recurrentemente lo que significa la justicia transicional, en quienes opinan que el Acuerdo de Paz con las Farc debe quedar cómo está, sin modificación alguna, me pregunto si lo hacen por ignorancia, o porque tratan de engañar a quienes pensamos distinto. Mas lo segundo que lo primero.

La justicia transicional es un mecanismo de justicia, que en situaciones especiales, como un acuerdo de paz, modifica alguno temas de la justicia ordinaria, pero no les quita su sentido.

Es decir, si un delito como asesinato tiene una pena de sesenta años o incluso pena de muerte en algunos países, lo que hace la justicia transicional es que le rebaja la pena sustancialmente y la modifica por algunas tareas o actividades de obligatorio cumplimiento. De sesenta años de cárcel pasa a ocho o a cinco según las  características del hecho y las circunstancias de modo y lugar. Incluye restricción efectiva de la libertad.

Si está prohibida la elegibilidad de quienes han sido condenados por delitos de lesa humanidad, lo que hace la justicia transicional es permitir a algunos, según la gravedad de los hechos ser o no ser elegidos. O en algunos casos les permite ser elegidos después del cumplimiento de la pena.

La justicia transicional jamás fue creada para evitar sanciones o penas a ejecutores de delitos atroces. Que quede claro, jamás se pensó en perdón y olvido total o en emparapetar o disfrazar la pena con trabajos sociales y con leve restricción de la libertad. Así no es, a pesar de los esfuerzos por hacerlo parecer así a Colombianos y extranjeros. Ya veremos cómo actuará la Corte Penal Internacional al respecto. De hecho, manifestó que no había estudiado todo el acuerdo y que está pendiente de las penas para ciertos delitos.

Así mismo, la justicia transicional puede eximir de cárcel a quienes no hayan cometido delitos de lesa impunidad. En este  caso, para delitos políticos y rebelión que cobijen a todos los que los cometieron o que están injustamente condenados o investigados. No pueden escoger a unos si y a otros no, según la ideología o los amores y odios. Se lograría una amnistía amplia. Que quede claro, solo cobija a quienes cometieron o están investigados por delitos políticos y/o de rebelión, con ocasión del mal llamado conflicto.

Tiene la justicia transicional, la libertad de integrarse como quieran quienes negocian, sin alejarse de la constitución del país en que se encuentran, del Estatuto de Roma y de los convenios Internacionales de Ginebra. No pretende crear un caos, sino solucionarlo.  Integrantes de esa justicia transicional, llámense jueces o  magistrados, tienen la potestad de sustituir y modificar las penas sin violar las normas internacionales que rigen.

No debe por consiguiente el Acuerdo establecer una nueva normatividad para él manejo  de los delitos de lesa humanidad. Gran equivocación que a pesar los parapetos, las explicaciones, queda absolutamente claro cuando veamos a los terroristas en la calle y haciendo política como si nada. La justicia transicional no puede competir con la ordinaria. Como su nombre lo indica es transicional.

Para el narco terrorismo de las Farc ya es un gran premio que una pena de sesenta años pase a cinco en una colonia agrícola, además de poder participar en política después de la mini pena cumplida. Sin embargo, les parece excesiva e injusta. El mundo al revés.

El narcotráfico es considerado un delito transnacional, que ni siquiera se considera en el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra. Jamás ha sido considerado delito conexo, porque no es, porque su motivación nada tiene que ver con la insurgencia o la rebelión de la que tanto hacen alarde ahora quienes están a favor del acuerdo.

Cuando Colombia decide volverlo conexo al delito político, está llevando uno de los peores crímenes de la humanidad a la categoría política, quitándole automáticamente el sentido ideólogico y de un mejor futuro del que tanto alardean las Farc como razón de su terrorismo.  Ya me imagino al Chapo Guzmán y a las bandas criminales argumentando que su narcotráfico es para mejorar las condiciones de vida de un pueblo marginado, pobre, etc.

Los organismos internacionales, igual que la política en el mundo son como una ruleta, unos años de izquierda, otros de derecha, se mueven de un lado para otro ideológicamente , y para mal de las Farc y gobierno Santos, el mundo hoy está que gira y gira.

Bueno es y muy bueno, querer la paz, pero hagámosla bien. Todos tenemos el derecho de participar y jugar al gana-gana. Por lo pronto con los del NO jugaron al gana-pierde, gran equivocación que quedará registrada en los libros de la historia.

PD. ¿Saben por qué las Farc no hablan de los niños secuestrados, reclutados, violados y desaparecidos?  Porque es un delito de lesa humanidad, es de los castigados más duramente por justicia local, internacional y transicional.

@AliciaArango