¿A quién quiere engañar la ministra de relaciones exteriores, María Ángela Holguín cuando dice que las relaciones entre Colombia y Ecuador pasan por su mejor momento? La canciller miente y sabe que lo hace.

De hecho, hace muchos años las relaciones con nuestros vecinos del sur no estaban tan mal como se encuentran ahora, precisamente por la indolencia y falta de control territorial por parte del gobierno colombiano en la zona de frontera.

Santos creyó equivocadamente que sus responsabilidades al frente de la administración nacional culminaron el día en que el reino de Noruega le regaló la medallita del Nobel de Paz. Desde entonces, el presidente cuenta los minutos para abandonar el poder y dedicarse a contemplar el inmerecido premio.

La Colombia que Juan Manuel Santos entregará el próximo 7 de agosto, está a kilómetros de ser un país en paz. De hecho, el territorio quedará plagado de delincuentes fuertemente armados, con el control de vastas zonas colmadas con plantas de coca.

Harta razón le asiste al presidente ecuatoriano, Lenin Moreno, al suspender la colaboración de su país en los diálogos inanes que sostienen los representantes de Santos con los cabecillas terroristas de la banda criminal, Eln.

Es inadmisible que nuestro gobierno no haga lo que le corresponde para combatir a los delincuentes que operan en la zona fronteriza con Ecuador, como es el caso del jefe de las Farc, alias Guacho, peligroso criminal que secuestró, encadenó y posteriormente asesinó a 3 periodistas de aquel país.

La inacción del gobernó colombiano es de tal magnitud que en vez de reducir a esa estructura, permitió que ésta, cuando el mundo aún no acababa de asimilar la masacre de los periodistas, secuestrara a otros dos ciudadanos ecuatorianos.

¿Qué esperaba Santos? ¿Qué Ecuador le enviara una esquela manifestando su preocupación? Por supuesto que no. Es el deber del gobernante ecuatoriano defender la vida, honra y bienes de todos sus connacionales. Mientras los terroristas colombianos cometen toda suerte de arbitrariedades contra civiles ecuatorianos, Santos no puede esperar que el presidente de ese país siga acolitándole sus aventuras negociadoras con los terroristas del Eln.

Las decisiones adoptadas por Lenin Moreno envían una señal en la dirección correcta y sienta un precedente que debería ser repetido por los gobernantes de la región. Atrás tienen que quedar esos tiempos en los que los presidentes de los Estados vecinos aupaban a los terorristas de las Farc, cuando se asociaban con ellos, como en efecto ocurrió con Rafael Correa de quien existen suficientes evidencias de haber financiado sus campañas presidenciales con dinero donado por las Farc.

El presidente Moreno ha dado muestras de estar decidido a castigar cualquier vínculo que puedan tener funcionarios o exfuncionarios de su país con las estructuras criminales colombianas. Además de cortar de tajo la colaboración de su país con los diálogos con el Eln, anunció que se retomará la investigación judicial en contra de su antecesor, Rafael Correa por sus protuberantes vínculos con las Farc.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 23 de 2018