Ariel Salazar Ramírez, era la piedra en el zapato del sector más politiquero de la Corte Suprema de Justicia. Horas antes de culminar su periodo de 8 años como magistrado de la sala civil, Salazar envió una carta a la sala plena del tribunal, en la que puso de manifiesto su inconformismo frente a las maniobras adelantadas por algunos de sus colegas, para enredar la designación de quienes tendrán que llenar los puestos vacantes en la corte. 

En palabras de Salazar, “una vez más me dirijo a la Honorable Sala Plena para reiterar que me niego a asumir cualquier responsabilidad en la desintegración  del  quorum electoral de la Corte por vencimiento de mi período, ya que nunca he estado de acuerdo con el vicioso sistema de acumular las vacantes como forma de presionar la elección de los recomendados, despreciando el sistema de selección por méritos que consagra el reglamento que la propia Corte se dio en cumplimiento de la función constitucional”. 

Ahora que Salazar ha salido de la Corte, los magistrados tienen todo listo para interpretar el reglamento de la corte a su antojo, y proceder a elegir magistrados con dos terceras partes de los togados presentes, lo cual es abiertamente irregular, pues la norma rectora de la corte suprema obliga a que cualquier elección debe producirse con el voto de dos tercios del total de magistrados, es decir: 16. 

Actualmente solo hay 15 magistrados y, en consecuencia, el quorum está irremediablemente desintegrado. Ante esa realidad, deberá interceder el presidente de la República, declarando un estado de excepción, para efecto de llenar las vacantes de la más alta corte de nuestro país. 

El propio magistrado Salazar, en su carta de despedida, evidenció lo que está planificando un grupo de excolegas suyos: “sería muy grave para la institucionalidad que después de haber propiciado la disminución del quorum, y de haber tratado de reformar el reglamento en ese aspecto, se pretendiera reinterpretarlo para reducir caprichosamente el umbral de elección porque, como aparece dicho por uno de los magistrados en la edición del pasado 07 de febrero del Diario El Tiempo, “podría ser la continuidad de todo esto que queremos cambiar y de ese capítulo oscuro que queremos pasar”.

Y el capítulo al que se refiere el magistrado es el del Cartel de la Toga. Por eso, resulta impresentable que la jugadita de un importante sector de la corte suprema, consiste en debilitar el quorum del tribunal, torcerle el cuello al reglamento del mismo, para facilitar la elección de nadie menos que Fabio Ospitia Garzón, un abogado tolimense que lleva varios años fungiendo como magistrado auxiliar. 

No son pocos los que consideran que Ospitia es una suerte de “heredero” del Cartel de la Toga, pues durante 8 años, ejerció como segundo del jefe de esa estructura criminal, Leonidas Bustos, hoy fugitivo en Canadá.

Preocupa que la corte suprema, no haya aprendido la lección, y angustia aún más que a sus magistrados les resbale el mayor escándalo de corrupción de los últimos años y que, en vez de acometer los cambios y las enmiendas correspondientes, le envíen al país un mensaje desafiante, pisoteando su reglamento interno para viabilizar la elección de Fabio Ospitia, un sujeto sobre el que pesan muy fundados cuestionamientos. 

Además de Ospitia, la sala penal, se la está jugando a fondo para elegir a Hugo Quintero Bernate, enconado perseguidor del expresidente Uribe y a otro heredero de Leonidas Bustos, Gerson Castro Chaverra.

Es importante que lea: Quintero Bernate, el abogado en la sombra del “Ñoño Elías”

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 27 de 2020