El problema de la JEP no se soluciona cambiando a su presidente, porque una medida de esa naturaleza termina siendo un paño de agua tibia para atender a un paciente con cáncer terminal. 

Ese tribunal, además de ser estructuralmente corrupto e inviable, tiene un espantoso sesgo político.

Preocupa, por ejemplo, que un exasesor del senador de las Farc Iván Cepeda -alias ‘Don Iván’-, hoy ejerza como jefe del denominado ‘sistema de protección de víctimas y testigos’ de la JEP. Se trata del señor Agustín Jiménez Cuello, quien en el pasado fungió como miembro coordinador de la Unidad Técnica Legislativa -UTL- de Cepeda. 

Jiménez Cuello ejerce sus funciones de acuerdo a los lineamientos de las Farc. Por ejemplo, las integrantes de la ‘Corporación Rosa Blanca’, mujeres que fueron víctimas de violencia sexual por parte de los cabecillas del grupo terrorista, no han sido atendidas en su condición de víctimas, ni mucho menos protegidas como corresponde por parte de la dependencia al mando del antiguo asesor de Cepeda Castro. 

Es claro que cualquier acción que perjudique, así sea tangencialmente a las Farc, será obviada por los funcionarios de la JEP. Su mandato es el de encubrir a los genocidas y perseguir con inclemencia a sus víctimas. 

Otro caso que demuestra que la JEP es un apéndice al servicio de la oscura agenda política de Iván Cepeda y demás miembros de las Farc, es el que hace referencia al papel que desempeña la esposa del congresista, Blanca del Pilar Rueda en ese tribunal.

En efecto, Rueda -conocida de autos por su cercanía íntima con el magistrado/contratista al servicio del santismo, Cesar Augusto Reyes- tiene la función de brindar asistencia psicológica y jurídica a las víctimas.

Aquello es como poner a un ratón a cuidar los quesos. ¡La esposa de Cepeda atendiendo a las víctimas de la banda criminal Farc! Eso explica amplia y elocuentemente porqué las mujeres de ‘Rosa Blanca’, que han denunciado abusos sexuales cometidos por los máximos cabecillas de las Farc -empezando por alias ‘Timochenko’ y alias ‘Carlos Antonio Lozada’ o ‘Tornillo’-, han sido maltratadas, vilipendiadas y hasta perseguidas por la JEP.

Otra alta funcionaria de ese tribunal es la señora Claudia Erazo, quien anteriormente fungió como directora de una ONG de Cepeda que lleva el nombre de la progenitora de ese senador de las Farc: ‘Corporación Jurídica Yira Castro’.

Y como si lo anterior no fuera suficiente, Agustín Cuello y Claudia Erazo han sido militantes activos de una organización llamada ‘Coalición Larga Vida a las Mariposas’, un grupo que a lo largo de los años se ha encargado de abogar por peligrosos terroristas de las Farc, como los capos ‘Jesús Sántrich’, ‘Iván Márquez’ y el extraditado ‘Simón Trinidad’.

La ‘Coalición Larga Vida a las Mariposas’ estuvo detrás de la operación criminal que pretendía colar a mafiosos en el proceso con las Farc, para efectos de que esos bandidos tuvieran tratamiento de desmovilizados y, en consecuencia, gocen de los generosos beneficios que les obsequió el gobierno de Juan Manuel Santos. 

A esos casos, debe sumarse otro asunto que es aún más delicado: los malos manejos del presupuesto de la JEP por parte de la secretaria ejecutiva de la entidad -también militante de la extrema izquierda-, la señora María del Pilar Bahamón Falla quien ha hecho un festín con los multimillonarios recursos que recibe el tribunal de las Farc.

Bahamón, que en el gobierno de Santos fue nombrada en la USPEC -dependencia que administra los recursos del sistema penitenciario colombiano-, además de su cercanía ideológica con Iván Cepeda, es cuota política del narcopresidente Ernesto Samper Pizano.

Son estas unas razones adicionales por las cuales la JEP debe ser, como acertada y oportunamente ha propuesto el presidente Álvaro Uribe, eliminada o sometida a una reestructuración total y de fondo. 

Por tratarse de un asunto de mayor cuantía, deberá ser el pueblo colombiano el que, convocado a un referendo, dé el veredicto final respecto de la permanencia de un tribunal que en 2016 fue mayoritariamente rechazado por los colombianos, cuya voz fue alevosamente desoída por Juan Manuel Santos cuando resolvió, con el apoyo de la mafia y el terrorismo, robarse el resultado del plebiscito que tuvo lugar aquel año.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 3 de 2020