Llevado por su sed de venganza y motivado por el odio, el exterrorista de la banda mafiosa M-19, Gustavo Petro, llegó al extremo inaudito e inaceptable de convocar públicamente a los niños para que se sumen al paro que se prevé tendrá un desenlace violento, del jueves 21 de noviembre.

Como bien ha repetido el gobierno del presidente Duque: la protesta pacífica, respetuosa del orden público, es totalmente bienvenida. Mas no son, ni serán aceptables, los actos de vandalismo y terrorismo, similares a los que se han observado en Ecuador y Chile. 

No deja de ser preocupante que en las últimas horas, las autoridades migratorias hayan ordenado la expulsión de nuestro país de 10 extranjeros -venezolanos, ecuatorianos y chilenos-, señalados de estar involucrados en la planificación de acciones terroristas durante el paro que lideran la extrema izquierda y los terroristas de las Farc. 

Se ha dicho y repetido que ese paro, será el “bautizo” de fuego del recientemente posesionado ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo.

LOS IRREVERENTES, pudieron confirmar con altas fuentes del gobierno nacional, que la Fuerza Pública tiene un plan perfectamente sincronizado para atender cualquier irregularidad que se presente. Así mismo, se cuenta con el personal suficiente para garantizar la seguridad ciudadana, ante una eventual oleada antisocial, protagonizada por los desadaptados que pretenden salir a las calles a poner en jaque al Estado de derecho. 

Que Petro sueña con incendiar a Colombia, no puede extrañar a nadie. Desde su primera juventud, cuando empezó siendo un criminal de poca monta en Zipaquirá, forjó su talante terrorista que ahora, como cabecilla de la cuadrilla opositora al gobierno legítimo de Colombia, vuelve a hacerse evidente, de cara al zafarrancho que se pretende desatar el 21 de noviembre. 

Desde su cuenta de Twitter, convocó a los niños de los colegios públicos, para que se sumen al paro: “Solicito muy especialmente a los y las jóvenes de los colegios de secundaria del país a reunirse en asamblea y decidir salir a las marchas el 21 de noviembre. Es a los jóvenes de los colegios a los que más les conviene una lucha por una gran universidad pública”.

Así como los terroristas de las Farc reclutan niños y los usan como carne de cañón en sus campamentos criminales, Petro quiere hacer lo mismo el próximo 21 de noviembre: utilizar a los niños de los colegios públicos como “escudos humanos”, con los que presumiblemente intentará contener la acción legītima de la Fuerza Pública en su tarea de contener a los facinerosos que alteren el orden público. 

Una verdadera irresponsabilidad. Que los adultos protesten pacíficamente, por donde quieran y durante el tiempo que les plazca. Al fin y al cabo, esa es una garantía constitucional que en múltiples ocasiones permitió que el uribismo, cuando ejercía la oposición, saliera a las calles a expresar su descontento con el gobierno corrupto de Juan Manuel Santos. Per en ningún caso es admisible la utilización de menores, máxime en una jornada en la que los ánimos están caldeados y no han escaseado los mensajes incendiarios de los organizadores de ese evento macabro que, envalentonados con los hechos que se han presentado en la región en días recientes, pretenden desatar una conflagración social en nuestro país.

Urge que las autoridades intervengan, para evitar que Petro logre sumar a los niños de Colombia al paro que él encabeza, contra el gobierno y el Estado de Derecho. 

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 18 de 2019