A la representante a la Cámara María Fernanda Cabal hay que reconocerle que es una mujer a la que, por insensatas e impopulares que resulten sus opiniones, no le avergüenza un ápice expresarlas públicamente y aquello es valioso en cualquier democracia.

Cabal es una mujer de derecha y no hace nada para matizarlo, lo cual es igualmente valioso. No es una activista vergonzante, ni clandestina. Lo de ella es de frente, sin miedo, pero muchas veces sin razón.

Su gran defecto: la soberbia. Alguien debió haberle dicho algunos meses que ella es una especie de Golda Meir criolla se lo creyó. Su fórmula de pronunciar insensateces le ha servido para figurar en los medios y dar a conocer su nombre que hasta hace un par de años era perfectamente desconocido, pues su espacio de acción política estaba limitado a un reducido sector fanático de extrema derecha que en absolutamente nada de se identifica con las ideas democráticas del expresidente Uribe.

El daño que las salidas en falso de Cabal le hace a la doctrina uribista es muy profundo. Para muchos enemigos políticos del Centro Democrático, sus salidas en falso se convierten en munición para atacar al expresidente. Parten de la base de que si él la tiene como parlamentaria y no la ha expulsado de su partido, es porque de alguna manera comparte sus criterios.

Aquella lectura rápida y desenfocada no es cierta. Sea lo primero decir que el expresidente Uribe se equivocó al llamar a la señora Cabal a su partido. Y el error no es por temas personales sino doctrinarios. Ella es una mujer cuyas ideas no se parecen a las del expresidente. Está en el lugar equivocado y ella misma lo ha reconocido.

Ahora: si Uribe la mantiene en su colectividad es, precisamente, por su talante democrático. Está claro que le molestan y seguramente hasta le fastidiarán las insensateces de Cabal, pero las tolera porque él es un líder prudente y respetuoso de las diferencias, así estas se enerven en su propio partido.

Ahora bien: la parlamentaria Cabal ha hecho sindicaciones sumamente graves y ella, como legisladora de Colombia, no puede dejar esos señalamientos en el aire. Debe mostrar las evidencias de que los generales colombianos en efecto han recibido la tal “prima de silencio”. Así mismo, debe hacer públicos los documentos o informes que sustenten su denuncia respecto de que hay obispos de la Iglesia Católica que hacen parte del secretariado de las Farc.

Ella, ignorante de los principios elementales del derecho, ha dicho que si le demuestran que sus acusaciones no son ciertas, entonces procederá a retractarse. No. Ese no es el orden de las cosas. Es ella quien está en la obligación de poner en conocimiento del país las evidencias con las que construyó su acusación, de lo contrario quedará probado que ella, una vez más, está haciendo intervenciones emocionales en las que la ficción se antepone a la razón.

Pretender que le demuestren que los obispos no son del secretariado es tan absurdo como si alguien irresponsablemente se atreviera a decir que ella es una ladrona y que el lenguaraz, cuando se le exija la retractación, alegue que Cabal debe probar que en su vida se ha robado algo.

No es la primera vez que la imaginación le juega una mala pasada a la fogosa congresista. Pero esta vez ha ido demasiado lejos. Ha ofendido a muchos generales y, sobre todo, faltado al respeto a los jerarcas de la Iglesia.

¿Qué hay obispos cuyas posiciones frente al proceso de paz resultan desconcertantes, como es el caso del Arzobispo de Cali que por momentos ha dejado de ser pastor de almas para convertirse en activista político? Sí, es cierto. Y claramente cuesta mucho compartir las ideas de monseñor Monsalve. Pero de ahí a señalarlo de ser miembro del Secretariado de las Farc, ente que es responsable de la planificación de los peores crímenes que se han cometido contra la humanidad es irresponsable, mentiroso e irrespetuoso con los millones de feligreses católicos que, aunque discrepen con algunos de ellos, son respetuosos de la jerarquía eclesiástica.

Por el bien del uribismo y, sobre todo, de ella misma, la congresista Cabal debería reflexionar y en un gesto de humildad, dado que no tiene pruebas que soporten sus acusaciones, ofrecer unas excusas a las personas que ofendió en esa desafortunada exposición que tanta controversia ha generado.

@IrreverentesCol