A las 5 de la madrugada del jueves 1 de agosto, 4 camionetas de ICE -Immigration and Customs Enforcement- ingresaron abruptamente a un condominio ubicado en Doral -noroccidente de Miami-, con el propósito de ubicar la lujosa casa en la que desde hace más de dos años vivía el corrupto exgobernador de Córdoba, Alejandro Lyons, en compañía de su esposa e hijas. 

Lyons no tenía entre sus cuentas que sería objeto de una redada, mucho menos por parte de las autoridades migratorias de los Estados Unidos. 

Aquel jueves, 7 oficiales de ICE irrumpieron en la casa del exgobernador, con el fin de notificar una orden de detención con fines de deportación hacia Colombia. 

Lyons no tenía asilo político en los Estados Unidos. Su estatus migratorio dependía de su condición de cooperante de las autoridades que adelantaban la investigación contra el extraditado exfiscal anticorrupción, Gustavo Moreno. 

Lyons, a pesar de haber sido el protagonista de uno de los peores saqueos de la historia del departamento de Córdoba, recibió una condena irrisoria. Pero una vez sea deportado, los otros procesos que hay en su contra, seguramente empezarán a moverse. 

Resultaba insoportable, ver a Lyons paseando en su mini van por todo Miami, visitando los mejores restaurantes del área de Brickell y exhibiendo una actitud desafiante, algo muy común en los corruptos.

Lo cierto es que los ruegos de Lyons aquella madrugada del 1 de agosto, no cambiaron su suerte: el oficial de ICE que lideró el operativo de su captura, durante más de dos horas le expuso los motivos por los que sería detenido y remitido a la cárcel de inmigración Krome, ubicada en el suroccidente de Miami.

Imagen satelital de la prisión en la que está recluido Alejandro Lyons

Esposado, Lyons salió de su casa e introducido a una camioneta negra en la que fue conducido hasta la corte de inmigración en la que un juez le notificó que estaría privado de la libertad hasta que llegue el momento de su deportación a Colombia, donde deberá pagar la condena que ya le fue impuesta y atender los juicios que aún se encuentran pendientes. 

Alejandro Lyons, además de responder por los procesos de corrupción en los que participó, deberá aclarar otros hechos gravísimos en los que su nombre aparece involucrado.

Está el caso irresuelto del asesinato de Jairo Zapa, quien era, de lejos, el principal testigo en contra de Alejandro Lyons. Zapa, quien fue la persona que el exgobernador de Córdoba designó para que falsificara cientos de proyectos de “ciencia y tecnología” para perfeccionar el robo de las regalías, fue brutalmente torturado y asesinado.

Pasados 5 meses de la desaparición de Zapa, gracias al testimonio de un paramilitar desmovilizado, la justicia pudo descubrir el lugar en el que su cuerpo fue enterrado: una finca, cuyo propietario es el padre de Alejandro Lyons. 

En cuestión de días, Alejandro Lyons será introducido en un avión y entregado a la justicia colombiana. Él, uno de las personas más corruptas de nuestro país, merece ser juzgado por todos sus delitos y, una vez se confirme su culpabilidad, tiene que recibir una condena ejemplarizante. No es sano para nuestra sociedad que delincuentes de la talla de Alejandro Lyons, queden impunes. Ese sujeto, que tanto daño le hizo a su departamento, robándose el dinero de la salud de las personas más pobres y vulnerables, merece pasar el resto de sus días tras las rejas. 

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 10 de 2019