El exministro Carrillo, quien en el pasado fue sancionado está inhabilitado para ser el próximo Procurador General de la Nación.

Pasado el proceso plebiscitario, vuelve a entrar en la agenda política la elección del próximo Procurador General de la Nación en el Senado de la República.

Esta campaña, hasta ahora silenciosa, se convertirá en el pulso definitivo que amenaza con destruir a la frágil Unidad Nacional.

Por los lados de la Casa de Nariño, a espaldas del presidente Santos, el Secretario General Luis Guillermo Vélez anda buscando votos por el exministro Fernando Carrillo quien también se ha ganado el apoyo del exprocurador Alejandro Ordóñez, hecho que como es de suponer ha profundizado la desconfianza del primer mandatario.

Una funcionario cercano a Santos, le confirmó a LOS IRREVERENTES que el presidente le ha ordenado a los congresistas que aun le son fieles que respalden a su candidata, la exmagistrada María Mercedes López, quien además cuenta con el respaldo del partido conservador, hecho que se constituye en una abierta desautorización de las gestiones clandestinas que a favor de Carrillo viene haciendo el secretario Vélez.

Con el propósito de atajar a el cuestionado exvicefiscal Jorge Fernando Perdomo, sin haber conversado, confluyen los intereses tanto del gobierno como del uribismo. Unos y otros ven al abogado huilense con absoluto desprecio.

El factor César Gaviria juega en contra de la candidatura de Fernando Carrillo. En efecto, el estruendoso fracaso de Gaviria en las votaciones del plebiscito tendrá consecuencias en la campaña de Carillo, que goza del respaldo del exmandatario liberal, quien también apoya a Perdomo.

Así mismo, el fantasma de Pablo Escobar aún persigue a Carrillo. Como es sabido, luego de la fuga del capo de la cárcel de La Catedral la Procuraduría General de la Nación lo sancionó por su inoperancia como ministro de justicia en el momento de la evasión de Escobar. Dicha sanción fue ratificada en 2002 por el Consejo de Estado.

De acuerdo con el criterio de algunos juristas, el hecho de que Carrillo hubiera sido sancionado disciplinariamente lo inhabilita para ocupar el cargo de Procurador General de la Nación, pues el numeral 6 del artículo 4 del decreto 262 de 2000 dice que no podrá ser elegido ni desempeñar el cargo de Procurador General de la Nación “quien haya sido sancionado disciplinariamente, en cualquier época, mediante decisión ejecutoriada, por falta grave o gravísima”. La sanción de Carrillo fue una falta grave.

Otro elemento que tiene gran peso en la carrera por la procuraduría es el hecho de que el partido conservador no va a aceptar que le quiten el control de esa entidad. Al fin y al cabo la fiscalía le correspondió a Cambio Radical, la Contraloría a los liberales y la Defensoría del Pueblo al partido de La U. Así las cosas y para efectos de mantener la debilitada coalición de gobierno, la Casa de Nariño no puede darse el lujo de permitir que los conservadores se queden sin el único bastión burocrático que les queda.

@irreverentesCol