A comienzos de diciembre del año pasado, al ministerio de Defensa llegó el rumor de que la revista Semana estaba adelantando una investigación sobre supuestas chuzadas ilegales. Con el dato en su mano, el ministro Carlos Holmes Trujillo llamó al director de ese medio de comunicación, el sobrino de Juan Manuel Santos. 

Este portal pudo confirmar que, efectivamente, el ministro habló con el periodista sobre el asunto, sin pedir detalles. Santos, le aseveró que el medio de comunicación sí estaba trabajando sobre un asunto, pero no dio ningún detalle ni le hizo ninguna pregunta puntual al alto funcionario. 

Vinieron las vacaciones de fin de año y la salida del general Nicacio Martínez.

No es cierto lo que Semana ha dicho en el sentido de que el excomandante del Ejército salió de su cargo por cuenta de las supuestas chuzadas. LOS IRREVERENTES confirmaron con tres distintas fuentes del gobierno nacional y todas confirmaron que en distintas oportunidades, el general Martínez habló de razones puramente familiares para justificar su renuncia a la comandancia del Ejército. Por respeto con alto oficial, este portal se abstiene de revelar los motivos esgrimidos por él. 

La publicación de Semana está llena de suposiciones e inferencias cargadas de subjetividad, que delatan la animadversión del autor del artículo -Ricardo Calderón- hacia la Fuerza Pública. 

No deja de ser curioso que en la charla de comienzos de diciembre entre el ministro Carlos Holmes Trujillo y el sobrino de Juan Manuel Santos -y director de Semana-, este asegurara que la revista tiene unos protocolos muy estrictos que deben cumplirse antes de proceder a la publicación de los artículos. Así mismo, Santos le aseguró al jefe de la cartera de Defensa que lo contactaría previamente a la publicación, si es que aquella hubiera de producirse. 

Santos nunca le envió un cuestionario ni al ministro ni a ningún alto mando de las Fuerzas Militares. 

Entonces, ¿cuál es el propósito de la revista? ¿Mancillar el honor de la Fuerza Pública e intentar vincular al Centro Democrático con una historia fantasiosa de interceptaciones ilegales?

Sobre el supuesto aparato para hacer interceptaciones, hay que decir que se trata de un equipo que fue entregado a mediados de diciembre y aún no se encuentra en servicio. Así que no es cierto que aquel hubiera sido utilizado para realizar las interceptaciones.

Pero el daño que se ha hecho es irreparable, pues su utilización en este momento es inútil, puesto que los delincuentes y terroristas, al saber de su existencia, acudirán a sistemas y tecnologías que mitiguen el del equipo que no es para interceptar, sino para triangular. Las Fuerzas Militares no están dotadas con facultades legales para adelantar labores de interceptación de comunicaciones. 

La extrema izquierda y las viudas del terrorismo y la mermelada santista, se han valido de este montaje periodístico para desatar su ira contra las FF.MM y, por supuesto, contra el gobierno de Iván Duque. La posición tanto del presidente como del ministro de Defensa Nacional es una y contundente: cero tolerancia con actuaciones por fuera de la ley por parte de miembros de la Fuerza Pública, pero respetando el debido procero y la presunción de inocencia.

Este caso no puede manejarse con el consabido sensacionalismo que el sobrino de Juan Manuel Santos acostumbra imprimirle a sus “rigurosas investigaciones”. Los antecedentes, como el caso del “hacker” Sepúlveda, son suficientes para que la historieta de las supuestas chuzadas sea revisada con pinzas, pues todo indica, a primera vista, que se trata de una verdadera puesta en escena con un insoportable trasfondo político y un horrible tufo de persecución.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 16 de 2020