Insólita, por decir lo menos, la decisión de la juez 28 penal de Bogotá de reconocer a Deyanira Gómez Sarmiento como supuesta víctima del presidente Uribe.

Esa mujer, que es una delincuente en todo el sentido de la palabra debe comparecer ante la justicia, no como víctima, sino como procesada. Produce estupor que los fiscales y jueces de Colombia no tengan en cuenta las muchas evidencias que pesan contra esa mujer que efectivamente ha fungido como testaferro del falso testigo y asesino, Juan Guillermo Monsalve.

Los informes de inteligencia militar son concluyentes. Esa mujer es miembro orgánico del grupo terrorista Farc. Así mismo, existen indicios serios que indicarían que esa banda delincuencial sufragó sus estudios de medicina para que ella, como profesional de la salud, se encargara de atender a los integrantes de esa banda de hampones.

Todo empieza a tener sentido. Ya se entiende porqué el senador socialcomunista Iván Cepeda, conocido en el mundo criminal con el alias de ‘Don Iván’, llegó a Monsalve. Es evidente que el vehículo fue la guerrillera de las Farc Deyanira Gómez, alias ‘La Chiqui’.

Los vínculos de Cepeda con ese grupo considerado -aún lo sigue siendo- como terrorista por parte del gobierno de los Estados Unidos son incuestionables. Así que Deyanira debió ser el vaso comunicante entre el congresista y el falso testigo, toda vez que durante los días en que Monsalve estableció los primeros contactos con Cepeda Castro, él estaba -aparentemente- casado con su testaferro Deyanira Gómez.

Ahora bien. Los informes de inteligencia militar son inequívocos. Gozan de suficientes soportes testimoniales, gráficos y documentales que ratifican que esa mujer está vinculada hasta el cuello con las Farc. Su primer esposo, cabecilla de una de las cuadrillas de esa banda, es un brutal asesino que fue capturado por las autoridades cuando se escondía en un taller-bodega cuyo propietario era nadie menos que el padre de Deyanira (¡!).

Como bien dijo la prestigiosa columnista Salud Hernández-Mora: Deyanira Gómez es una mujer con una debilidad incontrolable hacia los criminales. Su primer hijo es fruto de una relación con Helber Penagos, alias ‘Arley’, cabecilla del frente 21 de las Farc. Y Su segundo descendiente fue engendrado por nadie menos que Juan Guillermo Monsalve, un secuestrador y descuartizador de personas.

Seguramente, cuando la guerrillera Deyanira Gómez sintió pasos de animal grande, inventó las amenazas que dice haber recibido para prefabricar evidencias que le sirvieran para huir de Colombia hacia Canadá, país en el que está en condición de asilada. Para su salida de Colombia, contó en el apoyo de José Miguel Vivanco, directivo de la polémica ‘Human Rights Watch’.

¿Vivanco sabía del pasado terrorista de la mujer de Monsalve? ¿Tenía conocimiento de su pertenencia a las Farc, grupo que aún continúa en la lista de grupos terroristas de los Estados Unidos, país en el que está ubicada la ONG ‘Human Rights Watch’?.

El tinglado se ha desmoronado. Brilla como un diamante el complot contra Uribe. Una antigua guerrillera de las Farc, amancebada con un delincuente nato, fueron los encargados de armar con Iván Cepeda una puesta en escena cuyo propósito consistía en mostrar al expresidente Uribe como fundador de un grupo paramilitar. Pero entre cielo y Tierra no hay nada oculto. Monsalve jamás hizo parte de los grupos de autodefensa y, a pesar de que lo tenían bastante escondido, terminó confirmándose -gracias a informes de inteligencia- que Deyanira Gómez es una vulgar guerrillera de las Farc que incomprensiblemente, gracias al dictamen de una juez de la República, posa de víctima del presidente Uribe.  

@IrreverentesCol

Publicado: abril 14 de 2021