El pasado 3 de diciembre, en la Macarena Meta fue vilmente asesinado, al parecer por disidencias de las Farc, Javier Francisco Parra Cubillos, coordinador Regional de Cormacarena, y uno de los hombres que más trabajó durante los últimos años en defensa de los ecosistemas de la Sierra de la Macarena, y especial, uno de nuestros tesoros naturales más valiosos; Caño Cristales., más conocido como el “Río de los 7 colores”.

La guerra de Francisco no era con armas; esa lucha se basaba en la concientización sobre la importancia del cuidado y conservación de nuestros bosques, ríos, y especies naturales, en denunciar el peligro en que se encuentra esta reserva. Su trágica y dolorosa muerte también puso de nuevo sobre el tapete una realidad que muchos conocen, pero de la que pocos hablan, y es el incremento de la deforestación, en zonas protegidas, ocasionada por actividades como la minería, el narcotráfico y hasta las malas prácticas agrícolas y ganaderas.

Y es que, si hablamos de cifras sobre deforestación, el panorama no es para nada alentador. La Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS) da cuenta que, entre enero y abril de este año, la Amazonia perdió poco más de 75.000 hectáreas boscosas, léase bien, 75 mil hectáreas, el equivalente aproximado a 105 mil canchas de fútbol, o el equivalente a lo que abarcan ciudades como Pereira y Dos Quebradas juntas, y esto sólo en los departamentos de Caquetá, Guaviare y Meta.

Según la FCDS esta tragedia ambiental está ligada a la fuerte sequía de los primeros meses del año, algo que las mafias aprovechan para deforestar y luego quemar bosques, esto debido a factores como el acaparamiento de tierras, la ganadería extensiva, la construcción de vías ilegales y frentes de minería ilegal, así como la expansión de cultivos de coca.

El propio Gobernador del Meta, Juan Guillermo Zuluaga, denunció que las disidencias Farc, dirigidas en esta región por alias Gentil Duarte, les ordenaron a 5.000 familias campesinas que habitan en los tres Parques Naturales del departamento, tumbar monte para sembrar como mínimo dos hectáreas de coca. Entre enero y junio de este año fueron deforestadas más de 22.000 hectáreas de bosque en Meta. Es preciso recordar que, por estas denuncias, hoy el Gobernador está amenazado justo por este criminal alias “Gentil duarte”El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), advierte que, entre enero y marzo de este año, la Amazonia se dieron el 68,3 por ciento de las alertas tempranas de deforestación en el país. Coincide con el informe de FCDS, en que Meta, Guaviare y Caquetá fueron los departamentos más críticos. La deforestación tuvo un incremento del 82,8 por ciento, pasando de 35.000 hectáreas deforestadas durante el primer trimestre de 2019 a 64.000 hectáreas este año.

Entre los municipios cuyas zonas rurales fueron más deforestadas San José del Guaviare, La Macarena, San Vicente del Caguán, Mapiripán, El Retorno, Puerto Rico, Calamar, Cartagena del Chairá y Cumaribo, Vistahermosa, Miraflores, y Uribe. Ese precisamente es el corredor estratégico por donde operan las FARC entre el sur del Meta y el Caquetá.

La ganadería extensiva también le está causando un grave deterioro al ecosistema. Esta actividad, está siendo utilizada por las mafias de acaparadores de tierras, como otra forma de legalizar inmensas expansiones de territorio virgen, lo que sumado a la construcción de carreteras ilegales, y la implementación de cultivos de palma africana, y otros que no cumplen con el debido uso del suelo, justo en regiones donde imperan los grupos armados ilegales a  los que me refería al inicio de esta columna.

Lo más grave además del incremento de cultivos de coca, que son en últimas la única razón de existencia de los narcoterroristas de las FARC, es que los daños causados son prácticamente irreparables. En tanto que el narcotráfico sigue alimentando la guerra desatada por estos mal llamados grupos residuales, aumenta también la pérdida de recursos naturales invaluables, como la biodiversidad, en una zona donde existen especies únicas en el mundo.

Uno se pregunta; ¿estamos preparados para una reactivación que no termine por acrecentar la deforestación en zonas protegidas ¿Es suficiente el trabajo que adelantan las CAR a lo largo del país para garantizar la conservación de las zonas protegidas, o las estamos dejando solas en esta tarea?

La guerra de Javier Francisco Parra tiene que convertirse en la guerra de todos, y es un motivo de peso para decir basta. Hagamos que su sacrificio no sea en vano. El mejor homenaje que podemos rendirle, es que entre todos; (Gobierno Nacional, Fuerzas Militares, entidades medioambientales, entes territoriales, campesinos de estas áreas, y por supuesto, nosotros desde el legislativo, trabajemos en un solo bloque para contrarrestar el accionar delictivo de quienes desde la clandestinidad están acabando con los recursos naturales más preciados de los colombianos y de la humanidad.

@JenniferAriasF

Publicado: diciembre 21 de 2020