Muy preocupante la denuncia hecha por el Defensor del Pueblo, Carlos Camargo. De acuerdo con el importante funcionario en el Cauca, departamento implacablemente azotado por el narcotráfico, hay presencia de miembros de los carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco.

Desde siempre, el Cauca ha sido tierra fértil donde han germinado toda suerte de delincuentes y terroristas. La banda criminal M-19, que en la práctica era el brazo armado de Pablo Escobar, tenia su guarida principal en Corinto.

Como bien ha dicho el Defensor Camargo, la guerra por el control territorial que se vive en ese departamento es demoledora. Estructuras de la mafia se emplean a fondo por quedarse con el dominio absoluto del Cauca, pues allí se produce y moviliza buena parte de la cocaína que es exportada desde nuestro país.

El terrorismo no respeta frontera ni condición humana. Los líderes indígenas que valientemente se han opuesto a la presencia de las Farc o el Eln, han sido amenazados y en no pocas ocasiones, asesinados.

Es muy grave lo que ha revelado el doctor Camargo. Los carteles del narcotráfico mexicanos han desplegado representantes suyos para que delincan de la mano de criminales colombianos que hacen presencia en el Cauca.

El objetivo de los facinerosos consiste en abrir y mantener, a sangre y fuego, el control sobre cultivos y las rutas que desembocan en el océano Pacífico.

Corresponde que la Fuerza Pública, que debe conocer los mismos hechos develados por el Defensor Camargo, haga lo correspondiente, enfrentando con ardentía a los narcos mexicanos.

Lo último que le falta a nuestro país es que su territorio, agobiado por delincuentes locales, se convierta en puerto de llegada de integrantes de los carteles de Sinaloa y Jalisco.

Herencia maldita del cocalero Juan Manuel Santos que hizo de Colombia un paraíso para la mafia. Él, que le entregó la democracia a la peor banda de narcotraficantes de la historia, algún día tendrá que responder ante la justicia de los Estados Unidos, porque si el mundo hoy se encuentra inundado de cocaína colombiana, es gracias a que Santos autorizó a las Farc para que llenara a nuestra geografía con plantas de coca.

En la cadena de producción de estupefancientes, todos los que participan tienen igual responsabilidad. Desde los cultivadores, hasta los microtraficantes de calle, pasando, por supuesto, por los dirigentes políticos -como Santos- deben responder ante la justicia, como recientemente sucedió con el Antonio Tony Hernández, hermano del presidente de Honduras quien fue sentenciado a cadena perpetua más 30 años de cárcel por, precisamente, colaborar con grupos dedicados al tráfico de drogas ilegales.

Santos fue un cómplice activo del narcotráfico. Se valió del poder con el que estaba investido para facilitar el cultivo de cientos de miles de hectáreas con coca, materia prima con la que las Farc -sus socios políticos- elaboraron miles de toneladas métricas de clorhidrato de cocaína con el apoyo de los carteles del narcotráfico mexicanos que hoy tienen en jaque a las comunidades del departamento del Cauca.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 4 de 2021