La semana pasada fuimos testigos de la manera vil en la que Martín Santos hizo referencia a un episodio de la esfera privada del hijo de Francisco Santos.

No se puede ser un predicador de “tolerancia” e “inclusión” cuando se ofende a los propios familiares por el simple hecho de pensar distinto. Es completamente inadmisible que en el debate sobre las cartillas del Ministerio de Educación algunos se atrevan a hacer comentarios sobre el hijo de Pacho Santos o la hija de Viviane Morales; simplemente porque ellos no tienen nada que ver en la discusión.  Por eso mismo se aplaude la manera como Francisco Santos respaldó a su hijo y le brindó el apoyo que solamente un buen padre puede dar.

Se celebra que además de defender a su hijo – de la manera honorable como lo hizo- Pacho también se haya encargado aminorar los ánimos a través de su exitosa video columna en la plataforma LOS IRREVERENTES. ¡Todo un señor!

Creo que hace falta elevar el debate por parte y parte. Respeto profundamente que algunos padres de familia se hayan organizado y marchado por lo que consideran conveniente – hago referencia a lo relacionado con los supuestas cartillas del Ministerio- , pero eso no puede ser excusa para mensajes de tipo homofóbico y de la más diversa índole, tal y como vio. Tengo la firma convicción que absolutamente nadie quiere que se repita el caso de Sergio Urrego, y por eso mismo se deben reunir esfuerzos en pro de ese fin.

También valga señalar que valoro la entereza y la gallardía de la madre de Sergio Urrego y espero que algún día logre recuperarse de ese indescriptible dolor que puede significar la perdida de un hijo.

La semana pasada murió un gran amigo –casi un hermano- y me volví a dar cuenta de lo que significa perder a alguien que uno realmente quiere. Así que ojalá seamos más tolerantes – me incluyo- y entre todos construyamos un mejor país.

 

@josecuellob