El samperista Alfonso Gómez Méndez está bastante molesto con el nuevo fiscal, Francisco Barbosa quien le ganó el pulso en la corte suprema de justicia.

Gómez Méndez, estaba convencido de que los magistrados de la suprema votarían por su candidata, Clara María González. Los cálculos y las alianzas le fallaron. 

Quien fuera fiscal en los años más turbulentos de nuestra historia reciente, y que se encargó de darle sepultura al proceso 8000, estaba acostumbrado a mantener sus “cuotas” en sectores clave de la Fiscalía General de la Nación. 

Francisco Barbosa, hace parte de esa generación de juristas que está por encima de las nocivas “roscas” tradicionales que se han enquistado en la administración de justicia. Para nadie es un secreto la competencia que hay, por ejemplo, entre las universidades Externado y Libre. 

Lo cierto es que en estas primeras semanas al frente de la fiscalía, Barbosa se ha enfocado en la estructuración de un equipo de trabajo idóneo, integrado por personas promovidas por su experiencia y capacidades y no por la recomendación de poderosos jefes políticos.

Entre los cambios introducidos por Barbosa, tres poderosos funcionarios fueron removidos de sus cargos:  Miriam Ortiz, que era la jefe jurídica de la Fiscalía; Carlos Silva, director de la seccional de Cundinamarca y Giovanny Gutiérrez, director en el Tolima.

Los tres, eran ahijados político-judiciales de Gómez Méndez.

Conocidos los cambios, el exfiscal reaccionó promoviendo toda suerte de rumores contra Barbosa. Quienes lo conocen, saben perfectamente cuál es el etilo motejador de Alfonso Gómez, amigo de las intrigas, los complots y de los chismes de corredor. 

Enfurecido por el retiro de sus cuotas -se sabe que hay muchos más en la fiscalía-, empezó a buscar periodistas con el propósito de vender el cuento de que Barbosa estaba contemplando la posibilidad de otorgarles multimillonarios contratos de asesoría a Eduardo Montealegre y Jorge Fernando Perdomo, personas de ingratísima recordación.

LOS IRREVERENTES confirmaron con una alta fuente de la fiscalía que el Fiscal General no ha contemplado la idea de vincular a Montealegre y Perdomo, sujetos reconocidos por su talante perseguidor y su odio visceral al presidente Uribe y al uribismo en general. 

Un exfiscal que conoce el proceder de Gómez Méndez, le aseguró a este portal que “Barbosa va a tener en él [Gómez], un problema permanente. Promoverá todos los rumores que se le ocurran, mentirá y lo perseguirá”. 

La corrupción en la justicia, es una de las amenazas más grandes que se ciernen sobre nuestra democracia. Y este fenómeno, empieza a combatirse acabando con el clientelismo en la administración de justicia. Así Gómez Méndez se moleste mucho, hizo bien Francisco Barbosa, retirando a sus prohijados que estaban incrustados en la Fiscalía General de la Nación.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 3 de 2020