Una de las fotos que circula en redes sociales y publicada por varios medios de comunicación en la que aparece José Guillermo “Ñeñe” Hernández Aponte, junto al senador Álvaro Uribe, fue tomada en el Club del Comercio el 21 de diciembre del 2017 en un evento político, público, donde los participantes debían pagar la suma de 50 mil pesos para pagar almuerzo y salón.

Colombia tiene varios problemas, pero uno de los más agobiantes es el doble racero con la que se ejerce la prefectura moral y ética de sus líderes políticos.

 Álvaro Uribe, es un líder político por naturaleza. Ese liderazgo, insuperable por ahora, lo llevó a la Presidencia de la República, a su propia reelección, y a la elección de dos presidentes. El éxito del expresidente Uribe radicó en la cercanía con la gente que implica permitir las fotografías, las mismas que pretender mostrar como prueba reina para enlodar su vida pública.  

Me consta, porque asistí junto a mí familia, que el almuerzo del Club del Comercio fue un evento de naturaleza política, organizado por el Centro Democrático de Santander, donde asistieron reconocidos empresarios, académicos, ganaderos y líderes políticos. El Ñeñe asistió al evento -la foto lo prueba-.

Cuando se escucha pausadamente los audios y se revisa las fotografías del Ñeñe se puede concluir que era un charlatán desaforado que se aprovechaba de las relaciones públicas que tiene María Mónica Urbina, para acercarse al poder, a los políticos, a la vida social, eso le daba notoriedad en el contexto nacional.  

El Ñeñe tal vez era un pillo, un hombre turbio y oscuro, no me consta, no existe sentencia, no lo conocí. Pero se debe decir algo con claridad. Al Ñeñe la Fiscalía le seguía sus pasos, le tenía chuzado su teléfono móvil, desde donde se jactaba de sus actuaciones con sus interlocutores, pero en vida nunca se atrevieron a subirlo al patíbulo para hacerle el juicio que le hacen ahora cuando él no puede responder por los señalamientos que le endilgan.    

Enlodar al presidente Iván Duque y al expresidente Álvaro Uribe por fotografías públicas o por la supuesta compra de votos en municipios insignificantes frente al tablero estadístico y electoral de la elección presidencial es una infamia y canallada de esos que no les pareció inmoral ni ilegal haberle otorgado impunidad a la banda narcoterrorista de las FARC.  

Con el gobierno del presidente Duque se pueden tener diferencias en sus decisiones, pero no existe la más mínima duda de la honorabilidad, rigurosidad, disciplina y decencia en la persona de Iván Duque. Pretender dejar al presidente Duque al nivel ilegal y pecaminosa de un presunto delincuente que se metía en cuanta foto podía o que hacia argot de cuanta bellaquería pasaba por su imaginación es la prueba de que este país se lo trago la miseria humana.

Este hecho obliga a saber quién filtro los audios desde la Fiscalía; por qué lo hicieron ahora y no en el momento que conocieron de los supuestos actos de compra de votos; quién o quiénes están detrás de todo este asquiento hecho que está construido para enlodar al señor Presidente de la República y al expresidente Uribe.

El país necesita saber la verdad, absolutamente toda la verdad.  

@LaureanoTirado

Publicado: marzo 10 de 2020

Fe de erratas. El autor de la columna, solicitó hacer una modificación al texto, en el cuarto párrafo, a través de la supresión de una frase que era imprecisa.