El mafioso José Rafael Abello, posee uno de los mejores lotes de la costa caribe colombiana, comprado con dinero ilícito.

Cuando el flagelo maldito del narcotráfico empezó a extenderse por Colombia, el samario José Rafael Abello Silva, conocido como El Mono, se constituyó en uno de los más poderosos y despiadados traficantes, primero de marihuana y después de de cocaína.

Abello era uno de los principales capos del cartel de Medellín. En los organigramas de la estructura criminal liderada por Pablo Escobar, su nombre figuraba junto al de la sanguinaria Griselda Blanco –también oriunda de Santa Marta-, Carlos Lehder, Gonzalo Rodríguez Gacha y los hermanos Ochoa Vásquez.

En 1987, cortes federales de los estados de Oklahoma y Florida, elevaron cargos contra Abello por los delitos de conspiración para importar cocaína hacia los Estados Unidos, luego de una de las primeras operaciones encubiertas de la DEA.

En efecto, un informante reveló cómo en la isla de Aruba se negoció un gigantesco alijo de cocaína, el cual sirvió de prueba reina contra Abello, quien fue capturado y extraditado hacia los Estados Unidos el 28 de octubre de 1989. Un año después, un jurado en la ciudad de Tulsa, Oklahoma, lo encontró culpable por haber traficado más de media tonelada de drogas ilícitas, razón por la que le fue impuesta una sentencia de 30 años y una multa de US$5 millones de dólares.

17 años después, el 23 de julio de 2007, El Mono Abello fue favorecido con una sustancial reducción de la pena, fue liberado e inmediatamente deportado hacia Colombia.

Mapa del exclusivo lote en Pozos Colorados, de propiedad de “El Mono” Abello

A pesar de haber cometido toda suerte de delitos, Abello no ha pagado un minuto de cárcel en Colombia. Casi todos sus crímenes han quedado en la impunidad por cuenta de la prescripción.

Además de la impunidad, Abello alardea en Santa Marta de su inmensa fortuna de origen ilícito.

Resulta sospechoso que el capo pueda disponer de lujosas y costosas propiedades, entre ellas un inmenso lote denominado “Inca-Inca” en la paradisiaca zona de Pozos Colorados, una de las de mayor valorización de la costa caribe colombiana.

De acuerdo con los expertos, esa propiedad puede llegar a costar más de US$40 millones de dólares.

El lote de Abello, adquirido desde cuando él sacaba lanchas cargadas con marihuana que bajaba desde la Sierra Nevada, está a punto de ser utilizado para el desarrollo de un importante proyecto urbanístico en el que se prevé levantar 5 casas por hectárea –en cumplimiento con los requisitos impuestos por el POT-, todo esto bajo la tutela de la corporación autónoma regional, Corpomag.

En momentos en que el fiscal general, Néstor Humberto Martínez está obsesionado con combatir al crimen organizado y a las fortunas de origen ilícito, no está de más que le dé una mirada a las propiedades de El Mono Abello, las cuales fueron adquiridas con el dinero de sus actividades ilícitas cuando era uno de los más grandes traficantes de estupefacientes. Es un imperativo que las autoridades expropien todos los bienes de la mafia, recupere el dinero con el que se destrozó a la sociedad colombiana y éste sea utilizado para la reparación de las miles de víctimas que dejó el cartel al que perteneció el desafiante y temido José Rafael, El Mono Abello.

@IrreverentesCol

Publicado: julio 5 de 2017