La Policía Nacional está hoy en el centro del debate político. Esto no es un tema menor porque, como dice Luis Alberto Moreno -quién dejara la presidencia del BID en los próximos días- “la política importa. Nada determina más la salud de la economía y la calidad de vida de las personas que la manera como somos gobernados”. Dicho de otra manera, de este debate que ha sido tan beligerante deben salir consensos sobre la sociedad que queremos, es la oportunidad de hacer un gran acuerdo nacional para enaltecer y fortalecer nuestras instituciones, nunca debilitarlas. Entre esas nuestra Policía Nacional, quien tiene el deber constitucional del mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas.

Para que eso sea una realidad debemos empezar por reconocer los hechos. Según la ONU, el estándar adecuado para el mantenimiento del orden es de 300 policías por cada 100.000 habitantes. Solo hablando de Bogotá, el número de policías necesario estaría rondado los 23.000 efectivos, hoy en nuestras calles solo nos cuidan 17.000. Sin contar que no todos son patrulleros y que rotan por turnos, por lo cual muchos expertos señalan que el déficit de policías en la ciudad puede superar los diez mil.

Estamos desprotegidos y las cifras lo demuestran: 3 bogotanos asesinados al día, cada hora se roban una bicicleta y seis celulares, más de 70 CAI han sido destruidos, sin contar los daños a comercios y buses de Transmilenio. Podemos dedicarle la columna entera a la situación alarmante de seguridad en Bogotá pero es preferible proponer soluciones.

Dentro de las reformas que se plantean a la Policía Nacional, la más importante es el aumento del pie de fuerza. Para que esto sea una realidad se debe crear un Grupo Especializado de Policía contra el crimen organizado, experto en Bogotá. Estos agentes deben tener altas calificaciones, tecnología de vanguardia y entrenamiento con los más altos estándares, no solo para que sean efectivos a la hora de desmantelar el delito sino para que le permitan a los patrulleros existentes fortalecer el vínculo de confianza con la comunidad, clave fundamental para restaurar la seguridad en los barrios.

La nómina de la Policía es asumida por el Ministerio de Defensa, y aunque los recursos son limitados, Bogotá podría emular lo que se hizo en el año 1988 en la denominada emergencia educativa. Cuando la planta de docentes del distrito era insuficiente para instruir a los estudiantes en ese momento, la nómina adicional de profesores que debía ser asumida por la Nación, fue asumida por el distrito los primeros años y gradualmente esa obligación debía ser trasladada al ministerio. 

En este caso, el distrito puede hacerse cargo de la nómina del Grupo Especializado durante los primeros dos gobiernos y posteriormente, de manera gradual, el Gobierno Nacional. Robusteciendo el presupuesto de la Secretaria de Seguridad que hoy no alcanza el 2% del de Bogotá con un monto total de 410 mil millones de pesos. Suponiendo que este grupo cubra una cuarta parte del déficit de policías y que por su carácter especializado estos devenguen 1.5 veces lo de un patrullero actual, se estima que el presupuesto anual de la secretaria debería duplicarse en una ventana de cuatro a ocho años.  

Otra fuente de recursos que se puede utilizar es el rubro de los Fondos de Desarrollo Local que se destina a seguridad, pueden ser más útiles para financiar el aumento del pie de fuerza que en las inversiones inocuas que muchas veces hacen las localidades. También podrían servir para poner cámaras en las solapas de los uniformes de los policías y en los CAI, vigilaría su proceder y mejoraría inteligencia.  

El aumento del pie de fuerza es fundamental para restablecer el orden en el cual podemos disfrutar de nuestras libertades, pero esto no puede desconocer las causas del descontento de algunos sectores de la sociedad que se han visto brutalmente afectado por esta pandemia, todos los esfuerzos que hagamos en seguridad no serán en vano, si las políticas para ganarle la guerra a la pobreza son una prioridad.

Libro de la semana: La cuentas del Federalismo Colombiano, publicación de la Universidad Externado y la Universidad Jorge Tadeo Lozano con la colaboración de varios académicos colombianos. Es un resumen de las cuentas fiscales de los estados durante el periodo federal en Colombia, donde en general, se vio una mayor prosperidad regional.

@JuanPCamachoS

Publicado: octubre 6 de 2020