Pareciera insólito que teniendo un cuerpo técnico de investigación tan profesional como el de la  Policía Judicial (agentes de la Sijín y del CTI), y contando con sofisticados recursos técnicos y tecnológicos para esclarecer rápidamente hechos tan dolorosos y repugnantes como el sucedido hace ya una semana en el centro comercial Andino, tardaran tanto tiempo en entregar resultados claros y contundentes sobre los responsables de semejante atrocidad.

Sin embargo, ya sabemos que esa aparente negligencia y esa falta de verosimilitud en las informaciones, como por ejemplo esos ridículos retratos hablados que circularon por todos los medios de comunicación y que, naturalmente, se han prestado para toda clase de suspicacias, hacen parte el “modus operandi” de este gobierno de las componendas, del tapen tapen, del todo se falsea o se compra.

No es raro, entonces, que estén ocupados construyendo un parapeto que le dé buen soporte a un posible culpable que no afecte mucho el “proceso de paz del señor Santos con las Farc, y que no vaya a dar al traste con el otro adefesio que pretenden con el ELN.

Espacio importante, además, para que el señor Juan Manuel Santos,  después de haber tenido que interrumpir su merecido descanso del puente festivo en Cartagena por el desagradable “incidente” del centro comercial, pudiera realizar tranquilo su viaje a Francia con toda su familia, y pudiera ser  investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de París 1 Panthéon-Sorbonne, en agradecimiento “por las acciones que él ha realizado en favor de la paz y una ciudadanía solidaria y fraternal”, como dijo el señor Georges Haddad, rector de esa universidad.

Honores que, sin el más mínimo asomo de vergüenza, recibe nuestro Nobel presidente, mientras su pueblo se encarga enterrar los muertos y recoger los escombros que dejó el último atentado terrorista.

En fin, me atrevo a decir que a estas alturas da igual que le achaquen el salvaje atentado del Andido, a cualquiera de los grupos o movimientos que delinquen a lo largo y ancho del país: Clan del Golfo, disidentes de las Farc, (que tal como van las cosas parece van a ser muchos más que los supuestamente “desmovilizados”), el MRP,  los ya famosos desconocidos, etc.

Para mí, el principal responsable de ésta y  de todas las demás barbaridades que suceden diariamente en el país, se llama: impunidad, y su capacidad de destrucción es incalculable.

Culpable también, el señor Juan Manuel Santos, porque fue él quien sentó el precedente de otorgar incentivos siniestros a los narcoterroristas, a cambio de cualquier arreglo que le permitiera hacerse a un premio Nobel de Paz.

No sé cómo el presidente fue capaz de decir, cuando la sangre de esos inocentes que cayeron en el aleve atentado del Andino, aún corría por el suelo y sin tener noticia alguna de los holandeses secuestrados, que “los que quieren aguar la fiesta de la paz no van a tener éxito”.

Aquí tendremos paz, cuando construyamos el único camino que conduce a esta y que se llama: justicia.

¿Fiesta de la paz? ¿De cuál fiesta y de cuál paz habla el señor Santos, cuando sabe que aquí vivimos de luto?

@cdetoro

Publicado: junio 26 de 2017