La estúpida decisión adoptada por la corte constitucional -integrada mayoritariamente por personas de pésimas calidades profesionales y morales- en la que se permitió el consumo de drogas en espacios públicos, decisión que va en detrimento de los derechos de las mayorías ciudadanas, de los niños y de quienes utilizan lugares como parques y playas para su esparcimiento, ha despertado la ira generalizada de la ciudadanía. 

La presidenta del tribunal constitucional, una abogada gris, sin mayores merecimientos ni desarrollo intelectual, no tuvo la capacidad de explicar el hecho cierto de que la decisión de la corte, violenta de manera abusiva los derechos de millones de colombianos que en adelante tendrán que soportar que sus pequeños hijos jueguen y se diviertan en parques rodeados de degenerados consumiendo todo tipo de alucinógenos. 

Son muy pocos los colombianos que registran el asunto con el cinismo que se le ha visto a la candidata a la alcaldía de Bogotá, Claudia Nayibe López, quien dice que lleva a su sobrina de 4 años a los parques donde hay consumidores de drogas, como si aquello fuera algo común y corriente.

La corte constitucional le ha dado un golpe bajo a la ciudadanía. Una vez más, un alto tribunal colombiano le hace la segunda al narcotráfico. Los grandes beneficiados del fallo recientemente adoptado son los traficantes que podrán seguir vendiendo sustancias alucinógenas a todos aquellos que quieran drogarse en las calles de nuestro país. 

Los abogados mediocres que hacen parte de la corte constitucional no tienen la capacidad moral ni intelectual de distinguir entre la libertad y el libertinaje. Sociedades erigidas sobre el respeto a las libertades humanas como la estadounidenses y australiana, tienen normas extremadamente rigurosas que protegen a las mayorías de los peligros que trae consigo el consumo de drogas. 

Uno de los casos que más estupor ha generado en la sociedad colombiana, fue el secuestro, violación y posterior asesinato de la niña Yuliana Samboní, a manos del salvaje Rafael Uribe Noguera, condenado a 58 años de prisión por ser el autor de esos hechos que abochornaron al país. 

Ahora, que los hermanos de Uribe Noguera están siendo juzgados, el caso ha vuelto a relucir. Y lo cierto es que el violador y asesino estaba borracho y drogado cuando abusó sexualmente de la menor a quien luego asesinó. 

La palabra “asesino” es de origen árabe: Hassassin que traduce “adicto al hachís”. 

Una persona que consume drogas pierde el control, es incapaz de distinguir límites y en muchos casos alucina. Circula en las redes sociales el video de un degenerado que maltrata a un cachorro en un parque. El sujeto, cuando es increpado legítimamente por el dueño del animal, procede a amenazar e intimidar a quien le hace el reclamo. La escena es protagonizada por un drogadicto que ahora es protegido por la corte constitucional, tribunal que ha reivindicado su derecho a drogarse en un parque. ¿Libre desarrollo de la personalidad, maltratar a un perro y amenazar a su propietario?

Trino del candidato a la alcaldía de Bogotá, Miguel Uribe

Con toda la razón, crecen las voces que demandan una reforma integral e inmediata a la justicia de nuestro país. Los magistrados de las altas cortes se han convertido en unos abusivos cogobernantes que, a través de sus providencias, están volviendo pedazos a nuestro país. 

Por un lado, la JEP, el consejo de Estado y la corte Suprema se concertaron, como lo hacen los integrantes de las bandas criminales, para favorecer al capo del narcotráfico, alias Jesús Sántrich. Y ahora, en el otro extremo, la corte constitucional, esa misma que hace politiquería barata a favor del terrorismo -por algo sus magistrados se han quedado sin visa a los Estados Unidos- le ha hecho un daño irreparable a la sociedad colombiana habilitando el consumo indiscriminado de drogas ilícitas en los lugares públicos. Los traficantes de estupefacientes son, hoy por hoy, los únicos que celebran con alborozo la decisión del máximo tribunal constitucional de Colombia. 

@IrreverentesCol

Publicado: junio 10 de 2019