El aumento exponencial y preocupante de los casos de COVID-19 en el país, hecho que ha obligado al gobierno nacional a tomar medidas drásticas para mitigar el impacto de esta nueva ola de casos, tiene una explicación creíble: la falsa percepción de que la pandemia ya no existe por cuenta de que se ha empezado el proceso de vacunación.

Es innegable que un año de cuidados, confinamientos y distanciamientos han colmado la paciencia de millones de colombianos que añoran volver, cuanto antes, a la normalidad. La noticia de la llegada de las vacunas al país, generó júbilo y esperanza. Pero mientras no se cumpla un mínimo de población completamente inmunizada, el riesgo del virus se mantiene vivo.

El gobierno nacional ha hecho un estupendo trabajo tanto en la adquisición como en la logística de la aplicación de las vacunas que llegan al país. Al hacer una comparación con países ricos de Europa, Colombia ha tenido un desempeño admirable.

Pero eso no significa, ni mucho menos, que la pandemia esté controlada. Las fronteras terrestres, marítimas y aéreas se mantienen abiertas y ello se traduce en que día a día ingresan personas contagiadas. Igualmente, la transmisión del virus ha crecido por cuenta del relajamiento en las medidas, hecho que ha obligado a que distintos mandatarios locales adopten medias semejantes a las que fueron incorporadas hace un año cuando estalló la crisis.

Es altamente preocupante que las unidades de cuidados intensivos de distintos hospitales del país estén llegando a su máxima capacidad de atención. Esa realidad obliga a que se enciendan todas las alarmas, pues lo único que no puede suceder en este momento es que Colombia experimente una tragedia como la vivida en la ciudad de Nueva York el año pasado, donde los hospitales no pudieron atender a miles de pacientes que morían en los corredores sin poder recibir la atención médica que requerían.

Se necesita entonces que haya conciencia, pues el fin de la crisis está aún muy lejos. 30 millones de colombianos deben ser completamente vacunados, lo que se traduce en 60 millones de dosis. Hasta ahora, se han aplicado menos de 3 millones.

Fortalecer las medidas, como ha determinado el gobierno, significa, además de garantizar la vida de millones de personas, asegurar el restablecimiento de la economía. Un nuevo cierre como el que se decretó el año pasado, sería letal.

Así que hay que pasar de largo frente a la falsa percepción. Hay vacunas, pero esa realidad está muy lejos de ser una solución definitiva a la pandemia. La amenaza está más viva que nunca y la solución -si es que así puede ser llamada- está en manos de los ciudadanos que tienen la obligación de mantener las medidas de cuidado y prevención que han sido incorporadas.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 6 de 2021