Análisis de Camilo Rubiano Becerra

Colombia, es un país culturalmente rico, tiene celebraciones internacionalmente reconocidas como el Carnaval de Barranquilla, la Feria de las Flores en Medellín, el Festival Vallenato en Valledupar o el Carnaval de Blancos y Negros en Pasto. Igualmente esta llena de ferias de arte como Artbo, el Hay Festival de Cartagena o la Feria Internacional del Libro, ubicando al país como un destino seguro en las agendas de importantes intelectuales y amantes de la cultura. Estos eventos posicionan al país internacionalmente y le procuran a las ciudades donde se realizan, unas rentas importantes. La economía naranja es una oportunidad para que el país impulse la creación de las industrias creativas, apoye de manera masiva los eventos culturales y promueva los artistas nacionales, para que en un futuro, el país tenga más Carlos Vives, más Fernandos Botero y más Shakiras.

Ejemplos, como los de Silicon Valley, en el estado de California, donde están asentadas las sedes principales de empresas tan importantes como Google, Apple o Facebook, le ha permitido a ese valle californiano ser de las zonas de Estados Unidos que más peso tiene en el PIB de ese país. Así mismo, apuestas como las que realizó el ex presidente Sebastián Piñera en Chile, con su programa Start Up Chile, que al día de hoy cuenta con 1.309 empresas de emprendedores a nivel mundial y que están avaluadas $1.350 millones de dólares. Esto nos demuestra la importancia de las industrias creativas. Solo en Montreal tienen un peso del 8% del PIB y en el Reino Unido es del 6%, generando empleo para cerca de 1.3 millones de empleos.

Ante estos casos exitosos, Colombia tiene que darle una mirada a ese sector. Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, la economía naranja aporta cerca del 3% del PIB colombiano. Lo que convierte a Colombia en un país con mucho potencial, pero requiere de un cambio de estrategia, a lo que el gobierno Santos le ha puesto poca atención y eso se ve en el irrisorio presupuesto que tiene el Ministerio de Cultura.

El país requiere mayor inversión en infraestructura cultural, para construir auditorios de música, teatros, bibliotecas y escenarios deportivos donde los ciudadanos tengan más espacio para desarrollar las actividades culturales y deportivas. Por eso es importante que el país fije su mirada en líderes como el Senador Iván Duque que desde el Congreso ha liderado el apoyo a este sector siendo el autor del proyecto de ley sobre la economía naranja y que conoce la importancia de lo que este sector le podría brindar al país.

La oportunidad que Colombia tiene es inmensa. Las industrias creativas deben ser una alternativa valiosa y convertirse en un motor importante para la economía y para eso el cambio de estrategia desde la política es clave. Hay que empezar a pensar en personas que conocen, promueven y tienen en cuenta la innovación, como una gran apuesta para el país.

@camilorubianobe

Publicado: febrero 6 de 2017