El pasado domingo, en el municipio de Soacha se decidió izar la bandera del M-19 al lado de la estatua de Galán, político asesinando en ese mismo parque hace más de 30 años por orden de Pablo Escobar.

Este hecho se llevó a cabo, en medio de la manifestación política del candidato Gustavo Petro, en donde en un discurso de cerca de dos horas se presentó como el nuevo Galán y redentor del pueblo colombiano. El protector del uso del agua, el nuevo impulsor de la economía y el gran adalid de los derechos humanos. Así mismo, lanzó improperios en contra del expresidente Álvaro Uribe y del candidato presidencial Iván Duque.

Lo cierto es que de esas tres cosas, el candidato Petro está bastante lejos. En primera medida, mientras fue alcalde de Bogotá, decidió prohibirle el agua a varios municipios de Cundinamarca, lo curioso del tema es que el agua que se consume en Bogotá viene de los páramos de Cundinamarca y sin importar el riesgo en el que se estaba poniendo a los habitantes de esos municipios, el entonces alcalde decidió actuar dictatorialmente y prohibir la venta de agua en bloque.

Frente a lo segundo, el doctor Gustavo Petro quiere impulsar la economía nacional estigmatizando actividades importantes como la agroindustria, la ganadería y la minería que representan un gran porcentaje del PIB colombiano.

Y lo tercero, en donde se autodenomino como el nuevo Galán y redentor de los derechos humanos, cabe recordarle al hoy candidato que el grupo guerrillero del M-19 al que el perteneció, fue financiado por los asesinos de Galán.

Por otro lado, Iván Duque y Álvaro Uribe los grandes ganadores de las elecciones que se llevaron a cabo el pasado domingo, se han convertido en las principales personas a las que Petro ataca cuando se queda corto en demagogia durante sus discursos. Y así,  volvió a ocurrir el domingo pasado en Soacha.

Lo cierto de todo, es que el candidato Petro debería debatir con altura y no escudarse en el discurso del odio de clases, incendiario y populista. El país quiere oír propuestas serias, viables y realizables y en eso es donde se diferencian los populistas de los estadistas.

Los estadistas, van a cada manifestación política, debate o reunión con cifras en la cabeza, con propuestas recogidas del diálogo ciudadano y con la claridad necesaria para poderlas ejecutar. Pasan de la demagogia a los hechos y de las promesas a las realidades. .

Por eso cuando uno ve en un debate a Petro y a Duque, sabe muy bien cuál es el populista y cuál es el estadista. Y En estos días de contracción económica, de cifras disparadas del desempleo, donde tanto el consumidor y el productor están asfixiados con los impuestos. Es importante que los colombianos escojamos a un estadista y no a un populista.

Las 162 propuestas de Duque, reflejan la rigurosidad y disciplina académica, la audacia que se necesita en tiempos de crisis y la viabilidad que requiere  Colombia en estos momentos. Con legalidad, equidad y emprendimiento Iván Duque quiere devolverle la esperanza al país, derrotanto la politiquería, la  corrupción y el populismo.

@camilorubianobe

Publicado: marzo 20 de 2018