Uno de los cargos más importante de la fiscalía general de la nación, es el de la dirección nacional contra el narcotráfico. Desde allí, se pone en marcha la política criminal para hacerle frete a las estructuras mafiosas que inundan a Colombia y al mundo con sustancias estupefacientes. 

Desde su llegada a la FGN, Francisco Barbosa se ha dado a la tarea, como es natural, de estructurar su equipo de trabajo, designando en los cargos más importantes -y de mayor sensibilidad- a personas de su entera confianza. 

Ya había removido a 8 directores de unidades nacionales, sin que esos movimientos hubieran despertado suspicacia de ninguna naturaleza. 

El cambio más reciente ocurrió con el retiro de Ricardo Carriazo, quien venía fungiendo como director contra el narcotráfico.

Este portal pudo establecer con distintas fuentes de la fiscalía que Carrizao se había convertido en una suerte de ‘ínsula’ al interior de la entidad. A pesar de estar obligado a rendir cuentas de sus actuaciones ante sus superiores, específicamente la Vicefiscalía general, el funcionario literalmente se pasaba por la faja ese deber, sin informar el rumbo que le estaba dando a su gestión. 

Otro elemento que aumentó la desconfianza frente a Carriazo, eran las frecuentes filtraciones que desde su oficina se le hacían a los medios de comunicación, con lo que, en criterio de un experto consultado por este medio, se ponía en grave riesgo el futuro de investigaciones de singularísimo calibre contra estructuras del narcotráfico. 

Los funcionarios que ocupan cargos de alta responsabilidad, deben ser medidos por sus resultados y no por la propaganda y espectacularidad que le impriman a sus actuaciones. Y, lo cierto, es que Carriazo hablaba y filtraba a la prensa más de lo que realmente hacía al frente de  la importante y trascendental dirección contra el narcotráfico, puesto que venía desempeñando desde hace poco más de 3 años. 

Carriazo, de origen cartagenero, fue reemplazado por una funcionaria que lleva 28 años de carrera en la fiscalía. Se trata de María Elena Monsalve, quien goza de toda la confianza del fiscal general Barbosa y que tiene una hoja de vida sin cuestionamientos ni máculas

El saliente director Carrizao, se ha dado a la tarea de acudir a los medios de comunicación para difundir toda suerte de mentiras respecto de supuestos malestares de los gobiernos de Francia y los Estados Unidos por su retiro del cargo. 

Efectivamente, la embajada de EE.UU e Bogotá inquirió sobre el particular, pero solamente para efectos de conocer detalles del cambio, pues esa legación diplomática, como es natural, trabaja muy de cerca con la fiscalía general en los asuntos relacionados con la lucha contra el narcotráfico. 

Todo lo demás que habilidosamente se ha encargado de filtrar el destituido Carriazo carece de cualquier veracidad. Los tales malestares de otros gobiernos solo existen en la atormentada imaginación del funcionario que fue retirado de su cargo, precisamente porque en el desempeño de su cargo fue, al decir popular, ‘un paquete chileno’. 

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 6 de 2020