El cuestionado consejo electoral colombiano, organismo politizado e integrado por magistrados de baja calificación intelectual y moral, debe abstenerse de reconocer la designación del narcotraficante y extraditable de las Farc, alias Jesús Sántrich como representante a la Cámara de las Farc por el departamento de Atlántico.

Sántrich iba a ser uno de los delincuentes a los que Santos les regaló curul en el congreso de la República. En Atlántico, departamento al que supuestamente “representará” Sántrich, los bandidos de las Farc obtuvieron 3265 votos del 1.864.358 posibles, un resultado perfectamente marginal. De hecho, fue la colectividad con menos votos de ese departamento, por debajo de partidos de garaje como Opción Ciudadana y Somos.

Como es de amplio conocimiento, días después de las elecciones parlamentarias, Sántrich fue capturado con fines de extradición, pues se pudo determinar que estaba negociando el envío de un cargamento de 10 toneladas de cocaína con el temible cartel de Sinaloa.

Dicho operativo, puso en evidencia que ese criminal nunca abandonó sus negocios ilícitos y después de la supuesta desmovilización de las Farc, continuó traficando estupefacientes, respaldado por las “disidencias” de las Farc que en la práctica son el brazo armado y criminal de aquellos que se acogieron al acuerdo que les obsequió Juan Manuel Santos.

Más temprano que tarde, Sántrich será extraditado a los Estados Unidos, país en el que será juzgado y de ser hallado culpable, purgará una sentencia no inferior a 30 años. Recientemente, la corte constitucional ratificó que la JEP no tiene competencia para impedir la extradición de ese capo de la mafia y que el procedimiento de entrega a las autoridades norteamericanas debe hacerse bajo la normatividad regular.

Así las cosas, lo único que puede impedir que ese criminal sea remitido a una cárcel estadounidense es que la corte suprema de justicia colombiana resuelva impedir la extradición, argumentando cualquier estupidez. No sería la primera vez que ese tribunal, altamente politizado e infinitamente corrupto, se le atraviese a la extradición de un mafioso. En el gobierno del presidente Uribe, impidieron que muchos paramilitares fueran entregados a los tribunales que los reclamaban, garantizando así la impunidad de un número importante de narcotraficantes.

Lo cierto es que el consejo electoral debe abstenerse de expedir la acreditación de Jesús Sántrich como representante a la Cámara. Ese delincuente debe permanecer en la cárcel La Picota, a la espera de ser extraditado y no en el capitolio nacional, avergonzando con su presencia a nuestra democracia.

@IrreverentesCol

Publicado: julio 5 de 2018