Lamento mucho lo que está sucediendo con los líderes sociales en Colombia, el crimen sistemático en su contra no tiene ninguna justificación, este hecho es un delito y  por serlo merece toda la atención por parte del Estado para asistir a las familias de las víctimas, reorientar la seguridad, velar por la justica y combatir a los delincuentes. Mi oración y solidaridad con estas personas que han sido víctimas del crimen organizado.

Sin embargo, endilgar estas culpas por parte de distintos dirigentes y comunicadores de opinión al hoy presidente electo Iván Duque no tienen ninguna presentación. ¿Qué culpa tiene alguien que hoy no ejerce? ¿ Por qué no en rutan sus críticas a quienes hoy dirigen la nación?

La respuesta es muy fácil. Porque más allá del dolor que puedan sentir por los sucesos acontecidos, prima el interés malintencionado de inocular odio en la sociedad colombiana  por el hecho simple que no gustan del actual mandatorio electo, y a falta de argumentos apelan a la infamia. Que falta de patria de estos “dirigentes” que hoy presumen de portadores de la verdad y no han hecho más que engañar muchos colombianos. 

Hay dos parámetro, dos importantes, sobre los cuales nos debemos guiar quienes realmente amamos este país y queremos lo mejor en los destinos de Colombia. En primer lugar, sin importar el color y la orientación política debemos velar porque los crímenes de todo tipo, aunque sobre todo, los que vienen disfrazados de crímenes con razón política les caiga todo el peso de la ley a los responsables. Y en segundo lugar, sobre estos hechos hacer permanentemente un ejercicio de veeduría, trabajo arduo y trabajo mancomunado poniendo como primero los intereses superiores del país encima de las ideas políticas con las que cada uno se identifica. Si hacemos estas dos cosas seguramente vamos a ver cambios más pronto de lo que creemos. Que Dios ayude a Colombia en la actual coyuntura.

@NicoUCD

Publicado: julio 7 de 2018