Esta semana fue bastante movida por cuenta de una cantidad de acontecimientos y sucesos que, posiblemente, cambiarán el rumbo del futuro de Colombia. Sin embargo, la mayoría de estos llevan a la misma conclusión: aunque siempre se dijo que los que invitaban a apoyar por el No en el plebiscito decían mentiras, la realidad es que los que apoyaban el Sí eran los mentirosos.

Apenas se supo ese 2 de octubre del triunfo del No, se destapó la persecución más grande contra sus promotores; tanto así que hoy en día sigue cumpliendo indagatoria el presidente Uribe por cuenta de esto.

Lastimosamente, ese triunfo fue efímero. El régimen se lo robó, hizo caso omiso de la voluntad popular y firmó un acuerdo chambón con un grupo narcoterrorista que demostró esta semana que no ha cumplido y que no va a cumplir con lo pactado.

El secuestro y posterior muerte de los tres periodistas ecuatorianos por cuenta un frente de las Farc a cargo de alias ¨Guacho¨ que sigue operando -así el gobierno lo llame disidencia- nos mostró una realidad que han venido escondiendo: las verdaderas disidencias son los sesenta gordos sesenteros que están viviendo en Bogotá, aprovechando su poder político y las ventajas de ser gobierno. El resto, el guerrillero raso, no le llegó nada. Ni el acuerdo ni las ayudas; nunca le llegó el Estado y se están devolviendo al monte a hacer lo único que saben hacer.

La captura por narcotráfico de alias ¨Jesús Santrich¨ y compañía por parte de la Fiscalía con fines de extradición, generó infinidad de preguntas que alteran más el tambaleante acuerdo. Preguntas como: ¿el resto del secretariado conocía las andanzas de este grupo? ¿dónde iban a conseguir las toneladas de cocaína que iban a vender, de un frente activo o de una mal llamada disidencia? ¿por dónde o por cuál ruta iban a mandar la cocaína? En fin, se puede concluir que no dejaron el negocio, que siguen delinquiendo y que, por cuenta de eso, todos deben llegar a la justicia ordinaria a ser juzgados.

Además, la ONU entregó un informe donde dice y afirma que las Farc no entregaron todos los niños. Esto configura otro incumplimiento.

Por otro lado, el gobierno Santos ha sido lo más ineficiente posible en la implementación. Al parecer, le importó más a quién entregarle los contratos que quién lo podía hacer bien; no han cumplido en nada y es por eso que las mismas Farc han venido manifestando el incumplimiento del gobierno. O sea, por los dos lados el tema va mal.

Y como el artículo se llama la cruda verdad, voy a hacerle honor al nombre diciendo a los que piensan que se deben proteger los acuerdos a como de lugar que los acuerdos ya se cayeron. Hoy no existe acuerdo, las dos partes incumplieron y, adicionalmente, los datos que están llegando de los sitios donde había conflicto reflejan que ha vuelto y que el retroceso y el tema de seguridad esta complicado.

La enseñanza que nos dejan estos seis años es que lo que empieza mal, termina mal y que la voluntad popular debe ser respetada. Al burlarla, lo que termina caído y sin respaldo es el acuerdo.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: abril 16 de 2018