La llegada de la Navidad y el Año Nuevo, siempre viene acompañada de alegría, promesas, esperanza, en fin, una serie de sensaciones positivas que hacen de estas fechas, año tras año, una especie de borrón y cuenta nueva en nuestra vida y propósitos.

Este año sin embargo, estamos intranquilos, con incertidumbre, o como dicen en mi tierra, no nos hallamos, buscamos y no nos encontramos. En lo personal, me duele sentir eso. Me duele por mi Colombia, por sus gentes, mis hijos y muy especialmente por el regalo más hermoso que he recibido en mi vida, mi nieta. 

¿Cuál es la Colombia que le espera a mi nieta? Ojalá sea una distinta a la de hoy. ¿Cómo me la imagino? Con unos gobernantes elegidos por voto popular, sin trampas y triquiñuelas. Que sean capaces de cumplir lo que prometen en campaña y que además de eso, se hagan elegir por sus propuestas. Es decir, plan de gobierno y acciones son tal para cual y no como hoy, que se hacen elegir con unas tesís y gobiernan con otras, absolutamente contrarias. Quiero que mi nieta, cuando vea a su Presidente en televisión le crea, se sienta orgullosa de él, segura que su voto fue depositado por el mejor. Hoy, cambiamos de canal, para evitar un infarto de tanta mentira y promesa. Una tras otra sin un asomo de vergüenza. Pisotear no puede ser el estilo de un gobierno. 

Que mi nieta pueda realmente sentir que el interés general es el que rige por encima de todos los intereses individuales, y no, el derroche, el show y los excesos. Que los excesos se vean en programas para mejorar la salud y la educación. Que al fin Colombia y sus gobernantes hayan entendido que sin salud y educación no se llega a ninguna parte. Que quienes integren esos tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, no sean indolentes, como hoy, ante la miseria y el dolor humano. 

Mi nieta, tendrá que entender que los poderes son independientes, en el papel y en la realidad. Los hechos demostraran libertad en las decisiones de quienes los integran y no serán como hoy, un intercambio de favores que va inclusive más allá del tú me nombras, yo te nombro. Hoy vemos a unos poderes que todos son uno, tomando decisiones que los beneficien a ellos o perjudiquen a quienes no piensen como ellos, incluido el pueblo. 

Me imagino a un Congreso vigoroso, al que se llegue por inteligencia, conocimiento y propuestas.  No por plata, o por ir colinchados a un nombre exitoso. Que parlamentarios cuenten por sus votos, que serán obtenidos por sus resultados  tangibles, y no por su capacidad de ultrajar a los demás, como mecanismo para alcanzar las curules. Que tengan la capacidad de saber cuando se deben retirar y no sólo permanecer para tener contratos y un sueldo para vivir. 

Dios quiera que la mermelada para esa época, solo se use para comer, sea de frutas y no empalague. Hoy, tenemos un congreso empalagado, que no piensa, que decide según lo que reciba del Presidente, aunque a los Colombianos se les ponga cada día más negro su futuro, producto de sus decisiones a lo fast track, como deben ser todos los contratos y puestos que reciben. Esto es el juego de tu me das yo te doy. 

Ni que decir de la justicia, da vergüenza. Sueño con que mi nieta vivirá una justicia fuerte, preparada, elegida por su alto nivel académico y sus resultados en la práctica. Una justicia imparcial, sin sesgos politiqueros, sin actuaciones vengadoras y retadoras. En esos años viviremos orgullos y satisfechos de las sentencias. Cada sentencia o pronunciamiento dejará satisfecho a la mayoría y los errores serán corregidos porque lo importante será la verdad. 

Pido a Dios que mi nieta sea leal, agradecida, no negocie sus principios y siempre tenga en mente que calumniar y maltratar a las personas como argumento para salir adelante, no es lo correcto. Que se prepare y que sus argumentos tengan la fuerza suficiente para no acudir a la pobreza de las mentiras, la infamia y la violencia para sacar adelante sus ideales. Que las oportunidades que hoy le da la vida le sirvan para desplegar toda su capacidad en los más vulnerables. 

PD. Feliz Navidad y Próspero Año 2017 para mis lectores y Colombia. Que el sueño para mi nieta, deje de ser sueño y se convierta en nuestra realidad.

@AliciaArango