Se ha dicho insistentemente que Juan Guillermo Monsalve es, ante todo, un farsante, que ha mentido hasta la saciedad en aras de recibir beneficios jurídicos y económicos. 

A pesar de que se ha demostrado que organizaciones “humanitarias” de extrema izquierda cercanas al senador comunista Iván Cepeda le han entregado dinero a allegados suyos y que no existe evidencia ninguna que confirme que ese sujeto hizo parte de las autodefensas, un sector corrupto de la corte suprema de justicia -ese mismo que se ha trazado el objetivo de encarcelar al presidente Uribe-, le ha dado toda la credibilidad posible a ese timador profesional.

El exmagistrado José Luis Barceló, uno de los más rabiosos antiuribistas de los tiempos recientes, abusando de su condición de integrante de la sala penal de la corte suprema, acogió los testimonios amañados de Monsalve para iniciar un proceso temerario y canalla en contra del presidente Álvaro Uribe.

Monsalve, que es uno de los criminales abordados y posiblemente sobornados por el comunista y valido de las Farc, Iván Cepeda, ha dicho toda suerte de mentiras contra Uribe y su familia. Su testimonio, cargado de contradicciones y vacíos, no resiste el menor análisis en materia probatoria. No obstante, para Barceló, la colección de incoherencias lanzadas por Monsalve, fueron suficientes para darle vuelo al proceso que él inició en contra del presidente Uribe Vélez.

Era evidente que Monsalve buscaba algo a cambio de las mentiras que ha dicho en contra del exmandatario colombiano. Y las fotografías recientemente reveladas por el INPEC, así lo demuestran.

Objetos incautados en la celda de Monsalve

Cepeda y sus adláteres de la extrema izquierda, le dijeron al país que la vida del falso testigo corría peligro, razón por la que era necesario que el INPEC lo ubicara en un lugar donde estuviera a salvo. Y, en efecto, Monsalve fue remitido a una casa fiscal dentro del complejo carcelario de La Picota. 

Pero en vez de una celda, Monsalve está recluido en un lupanar lleno de prostitutas, alcohol, teléfonos inteligentes y demás. 

Las imágenes de Monsalve rodeado de mujeres, bebiendo whisky a pico de botella y pasándola en grande en su “cárcel”, son una fiel copia de los excesos que en su momento se le vieron al capo de capos, Pablo Escobar, cuando estuvo “encarcelado” en La Catedral.

Si fuera cierto el nivel de riesgo que Iván Cepeda alega, Monsalve debería estar en un pabellón de máxima seguridad, alejado de terceros y sin acceso a nada que venga de la calle. Pero todo fue una vulgar pantomima. El falso testigo contra el presidente Uribe disfruta de manera abusiva, gracias al apoyo del sector más corrupto y deleznable de la corte suprema de justicia.

Corresponde ahora que el INPEC tome las medidas correspondientes y proceda a trasladar a ese delincuente a una cárcel de verdad, pues el gobierno de Iván Duque, cuya bandera fundamental es el de la legalidad, no puede darse el lujo de permitir que el país se llene de pequeñas “Catedrales” como la de Pablo Escobar. 

@IrreverentesCol

Publicado: enero 6 de 2019