Entra en funcionamiento en Bucaramanga la “Casa de la Verdad” como un escenario físico al que podrán acudir todas las personas que tengan algo que decir, investigar o simplemente que quieran conocer sobre el conflicto armado que durante los últimos sesenta años ha padecido nuestro país. Va a ser muy interesante la asistencia a esas instalaciones para conocer de primera mano muchas de las verdades que han estado por años en las mentes de algunos santandereanos que esperando un espacio para narrar cómo sucedieron las cosas, van a encontrar tranquilidad y algunos perdón. Víctimas, victimarios o auspiciadores materiales o intelectuales, que desde la posición que les otorgó la sociedad se vincularon con el conflicto.    

La función de la Casa de la Verdad que se inaugura en Bucaramanga, tendrá como objetivo básico hacer las veces de la Comisión de la Verdad en la región, a donde las personas podrán llegar a  expresar lo que conocen del conflicto en un ambiente de confianza y un clima de tranquilidad, ya que no será un proceso de judicialización para conocer la verdad procesal, sino la verdad real sobre fenómenos  como el secuestro, el desplazamiento, la desaparición forzada, las minas antipersona, los patrones de violencia más importantes que fueron determinantes en aspectos como la conformación de poderes y micro poderes de la sociedad e incluso de la política regional.

La Casa de la Verdad, será un lugar de debate y de expresión para escenificar el conflicto con la realidad y la certeza de lograr la no repetición del conflicto. Se ahondará en las causas y los efectos dañinos del conflicto armado, para crear una cultura de paz y de reconciliación en la búsqueda constante de la garantía de no repetición y de perdón.

Para  seguir avanzando en la construcción de la sociedad que todos anhelamos, en lo que han llamado el posconflicto, es necesario que se desmonte el lenguaje descalificador y polarizador a partir de infundir miedos, odios y señalamientos que estancan el proceso y han generado un remolino en el que todos los que se involucraron directa o indirectamente en el conflicto quieren distraer las mentes como placebo para una enfermedad que debe ser atendida  de inmediato para poder entregarle a las nuevas generaciones, un país reconciliado.

Un conflicto irregular que sólo fue elevado a conflicto armado interno hace escasos años, demandó acciones irregulares del mismo Estado  que deben ser contadas con las mismas garantías que les ofrecieron a los integrantes de las FARC, tras la creación del tribunal especial llamado JEP. De nada sirve que continúe haciendo transito una jurisdicción especial que se desdibuja y comienza a parecerse a un juez con todas las causales de impedimento, pero que no puede ser recusado, porque precisamente se creó para que sus sentencias sean un preformato de absoluciones para un sector determinado como parte del conflicto, mientras sus legítimos adversarios cargan a cuestas el preformato imputaciones y  condenas, sin ninguna garantía. 

@AlirioMoreno

Publicado: julio 6 de 2019