Reapareció el fugitivo exmagistrado Leonidas Bustos, cabecilla del cartel de la toga, quien fue citado para que rindiera su testimonio en el proceso que la corte suprema de justicia adelanta en contra de su compinche, el corrupto exmagistrado Gustavo Malo.

A través de una carta remitida desde Canadá -país en el que se encuentra escondido- a la sala de instrucción de la corte suprema, Bustos asevera cínicamente que la investigación en su contra “se utilizó como una oportunidad, siempre buscada por el Partido Centro Democrático para deslegitimar y enjuiciar a la justicia de Colombia, a sus instituciones, pero particularmente las decisiones de la sala de Casación penal, a sus magistrados y jueces”.

No. Si Bustos está en la mira de la justicia, es por cuenta de su inmunda participación en la operación criminal más burda de que haya memoria. Hay que recordar que quien delató al expresidente de la corte suprema -catalogado por la revista Semana como “el magistrado de la paz”- fue su lugarteniente, el extraditado exfiscal Luis Gustavo Moreno. 

En su carta, Bustos delata su vulgar talante politiquero y mezquino al señalar que el uribismo está pasándole una cuenta de cobro por las decisiones judiciales adoptadas por él y por sus colegas, contra dirigentes políticos afectos a las ideas del expresidente Uribe.

Pero Bustos olvidó incluir en su carta, remitida desde la clandestinidad, la decisión de él y sus colegas de “condenar unánimemente, por motivos políticos”, a los funcionarios del gobierno del presidente Uribe. 

Es evidente que, a través de esa carta, Bustos pretende constituir una prueba que le sirva para presentarse como un perseguido político en Canadá, país en el que seguramente el corrupto exmagistrado está tramitando una solicitud de asilo.

En la carta, se hacen graves señalamientos contra los medios de comunicación que han denunciado y revelado los vulgares actos de corrupción de Bustos: “… esa perversa propaganda que a manera de información sistemática y repetidamente ofrecen a diario los medios de comunicación en contra de la justicia y sus administradores va calando muy honda y profundamente en la opinión pública, en la conciencia popular y hace que las personas se conviertan en instrumentos de la propaganda y de la manipulación…”.

Al exmagistrado le incomodan los medios que denuncian su comportamiento y los delitos que él cometió, pero cuando esos medios lo ensalzaban y los aplaudían cuando lideraba los montajes contra el uribismo, eran de total agrado suyo y de su también cuestionada esposa, la tristemente célebre “primera dama de la justicia”. 

Leonidas Bustos es un mentiroso redomado que pretende responsabilizar al presidente Uribe por las supuestas amenazas de muerte que él dice haber recibido -no existe prueba ninguna de la existencia de esas amenazas-.

No deja de llamar la atención que mientras el presidente Uribe le pone la cara a la corte suprema de Justicia, Bustos, quien fuera el hombre fuerte de esa corrupta corporación, huya cobardemente y, desde un escondite en Canadá, se dedique a mandar cartas temerarias, cargadas de amenazas veladas y en las que se delata su talante canalla y miserable. 

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 28 de 2019