Mientras se firma la paz en Cartagena con las Farc y nos llega la hora P, para el plebiscito, recordar es vivir.

En 1983, México propuso a Colombia promover la paz en Centro América para lo cual convocaron a Panamá y a Venezuela lo que se denominó el Grupo de Contadora. Aparecieron los países amigos, en cabeza del primer ministro sueco Olaf Palme, quien en 1986 fuera asesinado en plena calle de Estocolmo, Gabriel García Márquez, ¿useful idiot? que llamaba Lenin al servicio del régimen dictatorial comunista de los Castro, Alfonso García Robles, diplomático mexicano y premio Nobel de la paz, Alva Myrdal, diplomática sueca y premio Nobel de la paz. La iniciativa fue apoyada por la ONU.

Belisario Betancourt se metió en la cochada de la paz con su canciller Augusto Ramírez. Acto seguido, el M19 le respondió tomándose el Palacio de la Justicia en Colombia, quedando impune cuando entrega sus armas. Años más tarde durante el proceso de paz con las Farc, se presentaron intentos de parte de las ONG’s de tinte comunista para enjuiciar a Betancourt por la toma del palacio de Justicia de parte del Ejército.

En 1985 Alan García asume por primera vez la presidencia del Perú.  Se formó un grupo de apoyo al de Contadora invitando a más países amigos por la paz en Centro América: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

En 1986 se produce la declaración de Esquipulas I. Ya estaban Iván Márquez y el greco caldense Humberto de la Calle, con barba comunista castrista En esa firma estuvieron presentes: Oscar Arias, José Napoleón Duarte, Marcos Vinicios Cerezos y Arévalo José Azcona, Daniel Ortega, increíble.

En 1987 (cuatro años hablando de paz) vendría Esquipulas II.  Se contemplaron los siguientes puntos: La no reelección electoral (para todo Centro América), la reforma al poder judicial, la independencia de los poderes judiciales, la garantía al derecho de propiedad, autonomía universitaria y municipal, la separación del ejército, la Iglesia Católica, del Estado y, curiosamente, una JEP, Justicia Especial para la Paz.

En 1990  (Siete años hablando de paz, los comunistas no tienen afán) el Grupo de Río sufrió una reingeniería para llamarse Celac, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Mientras nos hablaban de paz en la región centroamericana ese mismo año se fundó el Foro de Sao Pablo, un grupo de concertación política para aglutinar a todas las fuerzas vivas de la izquierda, la familia comunista que llama León Valencia, en la región con el fin de tomarse el poder por la vía electoral. Piedad, la del turbante, estuvo presente. Sin embargo, el Foro de Sao Pablo se demoró diez años para crear las condiciones favorables con el fin de elegir a Lula da Silva. Bachelet, fue el primer aviso. Luego vendría la hecatombe: Evo, Chávez, Correa, Ortega, el pintoresco Zelaya, el del sombrero y fusil a lo Sadam.

¿Cuáles fueron los logros de la paz en Centro América?

Con el paso del tiempo, no de los santos, nada de lo consignado en Esquipulas se cumplió. Daniel Ortega, literalmente, hizo un rollito con el acuerdo para limpiarse el que sabemos haciendo lo que se le dio la gana de tal manera que sigue en el poder vitalicio nicaragüense violentando lo que él mismo firmó.

Aplicaron la contabilidad de equivalencia consistente en ubicar a todos los grupos guerrilleros comunistas como el Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN) en igualdad de condiciones legales y jurídicas al Ejército de tal manera que se presentó una persecución implacable contra los oficiales del Ejército que combatieron con orgullo al FSLN.

Modificaron las leyes electorales de tal manera que eliminaron los umbrales en las elecciones parlamentarias para permitir la incursión del FSLN como movimiento político.

Censuraron y purgaron a sus opositores.

Purgaron a funcionarios públicos que eran indeseables.

Expropiaron tierras para entregárselas a “campesinos” con el fin de auto financiarse por medio de las demandas contra el Estado donde aparecieron “víctimas” del conflicto armado.

El gran logro fue hablar de paz en Centroamérica perdonando los crímenes de los comunistas pero siendo implacables con quienes lucharon en contra del comunismo creando las condiciones favorables para la toma del poder.

En el 2016, las esperanzas de los centros americanos están en el baúl de los recuerdos. Sus habitantes viven unos tiempos violentos sumidos en la pobreza extrema. El comunismo acaba con todo. Al comunismo, todo se le perdona.

Mientras tanto: La economía colombiana al garete. Los coroneles que con gran éxito acabaron con las Farc en el terreno fueron dados de baja en el escritorio. ¿La carnada de la paz? ¿Los colombianos picarán el anzuelo?

Puntilla: Tengo tantas ganas de conocer la paz, que me iré a Bolivia…

 

@RaGomezMar