Infinitas felicitaciones a las Fuerzas Militares, la Policía, el Ministerio de Defensa y el Gobierno Nacional por la captura de Otoniel. El golpe más contundente que le ha propinado el Estado colombiano al narcotráfico en la última década y que puede abrir la puerta a la desarticulación de uno de los grupos armados más temidos del País.

Tras desplegar 500 hombres y 15 helicópteros al Urabá Antioqueño fue posible dar con el paradero de uno de los criminales más buscados del País. La cabeza del Clan del Golfo que durante años había sometido a miles de personas a un régimen del terror no se pudo esconder más de los valerosos soldados y policías que hicieron posible lo que muchos veían totalmente alejado.

Ahora bien, de esta operación se pueden analizar varios aspectos. En primer lugar, el fortalecimiento de la inteligencia militar es el factor más determinante para derrotar al narcoterrorismo y garantizar la seguridad en todas las regiones. Gracias a esta herramienta en el pasado se lograron materializar las acciones más eficaces contra el secretariado de las Farc y, aunque se haya pretendido desmontar durante los últimos años, las Fuerzas Militares deben proteger con total valerosidad el activo más preciado que tienen.

En segundo lugar, la cooperación entre las agencias americanas, británicas y nacionales es una fórmula imbatible contra el crimen que ningún bandido puede contener. El problema del narcotráfico en el País es de impacto global y, por eso, el trabajo articulado con otras naciones es vital para que este tipo de operaciones se puedan llevar a cabo.

En tercer lugar, el Gobierno debe proceder a extraditar a Otoniel de forma inmediata. Desafortunadamente nuestro sistema penitenciario no cuenta con las capacidades suficientes para evitar que desde los sitios de reclusión se sigan cometiendo delitos. De hecho, las cárceles en Colombia son verdaderas universidades del crimen que debido a los problemas de hacinamiento y corrupción están bastante lejos de lograr la resocialización del reo.

Además, si hay algo que ha sido realmente efectivo es el temor de los bandidos a estar en una cárcel en Estados Unidos. En este tema el pragmatismo debe primar sobre las aspiraciones idealistas para cortar la cadena de delitos y darle tranquilidad al pueblo colombiano.

Finalmente, hay que rescatar que la operación contra Otoniel no fue aislada, sino que vino de la mano de la captura de otros 28 miembros del Clan del Golfo y la entrega de 7 integrantes de la organización en un claro efecto dominó.

Y aunque esto no significa que el narcotráfico se haya acabado en Colombia y ahora vivamos en un paraíso, la operación Osiris fue un éxito total que ayuda a recuperar la moral de la tropa, enviar un mensaje contundente a la delincuencia y desarticular paso a paso la red de crímenes que se derivan de esta organización.

¡Gracias Ejército y Policía!

@Tatacabello

Publicado: octubre 29 de 2021