Tratar de tumbar al Ministro de Defensa a través de mociones de censura se convirtió en el único propósito de la oposición en el Congreso. Pasó con Guillermo Botero, se repitió con Carlos Holmes y ahora enfilan baterías contra Diego Molano. No importa la gestión de cada uno ni los resultados de las operaciones, lo único que buscan es la cabeza del Ministro de turno para venderla como trofeo ante los medios de comunicación.

Excusas siempre habrán, desde supuestos errores en bombardeos hasta eventuales excesos del Esmad. Las elecciones del 2022 están a la vuelta de la esquina y el único objetivo es debilitar el discurso de seguridad del Gobierno.

En especial, porque el Ministro de Defensa, más que un funcionario, es la cabeza visible de la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia. Es quien pone la cara por los aciertos y errores de la Fuerza Pública y el que debe respaldar a los uniformados para mantener en alto la moral de la tropa.

Y claramente en esa labor los debates en el Congreso son fundamentales. De nada sirve que los soldados y policías hagan una labor titánica en las regiones si ante las cámaras y la opinión pública se vende a la institucionalidad como una fuerza diabólica, perversa y desalmada.

De hecho, es esa gestión política ante el legislativo y frente a actores internacionales la que termina determinando la reputación de la Fuerza Pública y, con ello, aspectos relevantes como la asignación de recursos de cooperación internacional o eventuales investigaciones.

Dicho esto, el contexto de la nueva moción de censura es absurdo. Pretender que la institucionalidad no contrarreste la violencia de las protestas es impensable. La cifra de uniformados heridos ya supera los 900 y los eventuales excesos que habrían ocurrido serán investigados respetando el debido proceso de los actores.

Además, cada día de bloqueos y vandalismo le cuesta al País casi medio billón de pesos, la producción empresarial está bloqueada en varias regiones del territorio y los estragos económicos y en materia de generación de empleo que no causó la pandemia lo va a generar esta violencia sistemática que sufre Colombia y que debe ser contrarrestada con un actuar contundente del Ejército y la Policía.

Asimismo, no nos digamos mentiras. Gran parte de la ira contra el Ministro Molano radica en el avance que ha presentado para retomar la fumigación aérea. Hay un sector del País al que no le interesa que se disminuyan los cultivos ilícitos y acuden a los debates parlamentarios para sabotear la labor del Gobierno.

Por eso, el Gobierno y su coalición deben cerrar filas para defender a un Ministro que está implementando el plan de Gobierno que el Presidente Duque le prometió al País en campaña. Colombia merece ser un País libre de droga y violencia y para ello la labor de la Fuerza Pública es fundamental.

@Tatacabello

Publicado: mayo 21 de 2021