Hay que decirlo sin esguinces ni matices. Los hijos del dirigente Luis Carlos Galán han cabalgado sobre el cadáver de su padre. Su condición de huérfanos de quien fuera uno de los grandes de la historia reciente de Colombia les ha abierto todas las puertas burocráticas que han querido.

Juan Manuel Galán y su hermano Carlos Fernando, han ocupado asientos en el Congreso y en otras corporaciones públicas.

El otro hijo, Claudio, sin mayor inteligencia ni talento, ha estado durante largos años disfrutando de cargos en la diplomacia. El que no ha tenido tanta suerte es Luis Alfonso, el primogénito de Galán fruto de una relación con una empleada doméstica de su casa paterna.

Las encuestas le otorgan a Juan Manuel Galán un índice de reconocimiento y favorabilidad significativos. Como dicen los conocedores de la política criolla, la “marca Galán” aún tiene peso.

Juan Manuel dice que quiere ser candidato presidencial y lanza su campaña proponiendo la legalización de las drogas. Curiosa propuesta de quien ha sufrido en carne propia los estragos terroristas del narcotráfico. En su defensa, dirá que su condición de víctima de la mafia le concede la licencia para plantear la legalización como vía indicada para acabar, precisamente, con la violencia que desatan las estructuras ilegales.

Una tesis improbada, que no tiene mucho sentido y que, por supuesto, tiene todas las condiciones para fracasar.

Una de las razones que esgrime Galán para tratar de convencer a la audiencia de la pertinencia de su propuesta es lo que él mismo llama la “fallida” guerra contra las drogas. Alega que durante décadas el Estado colombiano ha enfrentado al narcotráfico sin haber podido doblegarlo y que esa realidad obliga a pensar seriamente en la legalización plena de todas las drogas ilícitas.

Habrá que recordarle al precandidato Galán que, aunque Colombia lleva 200 años o más luchando contra el homicidio, ese crimen no ha podido ser erradicado y los asesinos continúan pululando a lo largo y ancho del país. ¿También propondría la despenalización de ese delito?

Las drogas son la principal causa de los problemas sociales, económicos y políticos de Colombia. Aunque enfrentar ese flagelo es complicado y los resultados son inferiores a los esperados, la lucha no puede cesar. Bajar los brazos, significará entregar el país al crimen organizado y hacer de Colombia una versión occidental de Birmania, país que sucumbió ante los productores y traficantes de opio y heroína, convirtiéndose en un peligroso narcoestado.

No tendrá mucho éxito el joven Galán. Seguramente, el apellido le dará -como ha sucedido en el pasado- algunos votos, pero nada más que eso.

El país espera de sus candidatos propuestas serias, sensatas y que apunten a la reconstrucción nacional, no a su destrucción. Galán, por ejemplo, debería concentrarse en asuntos que afectan la vida cotidiana de los colombianos. Él, que tiene tanto sentido social por su condición liberal, por ejemplo debería hacer propuestas concretas como la lucha contra la violencia intrafamiliar, materia en la que tiene suficiente experiencia.

@IrreverentesCol

Publicado: julio 5 de 2021