Estado le ha pagado $82 millones de pesos a Claudia Nayibe López, por plenarias a las que no ha asistido.

Según la más reciente encuesta Gallup, el 77% de los colombianos tienen una opinión desfavorable del congreso de la República. Esa cifra es el resultado de la mala gestión de una buena parte de los senadores y representantes, sumada a la percepción de que ellos no hacen mucho por el país.

Si algo molesta a los ciudadanos es, precisamente, que los congresistas –cuyo salario ronda los $30 millones de pesos-, no asistan a las sesiones plenarias, ni participen en los debates en los que se ejerce control político o se discuten proyectos de ley o acto legislativo.

Desde el mismo instante en que tomó posesión como senadora, Claudia Nayibe López se ha dado a la tarea de construir un espacio político a través de un discurso demagógico contra la corrupción. Su estrategia, con la que ha llamado la atención de las cámaras y de los micrófonos, ha consistido en aprovechar los espacios y escenarios que se le abren para insultar a tirios y troyanos, utilizando adjetivos y vulgaridades que sólo se oyen en los más inmundos arrabales.

Al presidente Uribe, en alguna oportunidad le dijo que parecía una “sanguijuela de alcantarilla”.

A los periodistas que cuestionan sus proceder barriobajero los señala diciéndoles que están “fletados por los corruptos”. Para Claudia Nayibe López, la libertad de prensa existe sí y sólo sí el periodista respalda sus actuaciones indecorosas. Cuando el comunicador las critica, inmediatamente se convierte en un mandadero al servicio de intereses oscuros.

Al decir popular, las personas son esclavas de sus propias palabras. En alguna ocasión, López acusó a la bancada del Centro Democrático de “robar” a los contribuyentes por retirarse del recinto en el que se estaba llevando a cabo una votación. Es una práctica inveterada en el ejercicio parlamentario que algunas bancadas tomen la decisión de abandonar momentáneamente un debate, para manifestar de esa forma su desacuerdo frente a determinada iniciativa.

Aquello no puede ser calificado como ausentismo, practica en la que efectivamente ha venido incurriendo la senadora Claudia Nayibe López Hernández desde el mismo instante en que tomó posesión de una de las 5 curules de su partido.

El 22 de julio de 2014, cuando llevaba menos de 48 horas desempeñándose como senadora, abandonó la sesión plenaria para atender una invitación al programa de televisión Semana en vivo.

Desde entonces la legisladora López ha hecho del ausentismo una costumbre que la ha convertido en una de los congresistas que más inasistencias registra.

De acuerdo con un registro sobre sus faltas, hay certeza de que López se ha escapado o no ha asistido a 31 de ellas, olvidando que es una servidora pública a la que se le paga con dineros del erario para que cumpla sus funciones en la rama legislativa y no para que atienda invitaciones a las cabinas de radios y sets de televisión.

La misma Claudia López ha dicho que los contribuyentes le pagan a cada congresista $2.6 millones de pesos por sesión. Ha exigido que quienes no asistan a las mismas, deben regresar ese dinero.

Bueno sería que el primer paso lo diera ella y extendiera un cheque a nombre del fondo rotatorio del congreso de la República por $82.666.646 pesos, que corresponde al dinero que ella ha cobrado por las plenarias a las que no ha asistido.

Aquel reembolso se constituirá en un encomiable gesto por parte de Claudia Nayibe López, la congresista que se autoproclama como la gran luchadora contra la corrupción en Colombia.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 5 de 2017