Abusando de su espacio en El Espectador, el polémico exdirector del DAS Ramiro Bejarano Guzmán, se ha dedicado a lanzar dobles y mandobles contra el presidente de la República y contra el fiscal general, Francisco Barbosa, llegando al extremo narcisista de compararse con Franz Kafka. Algo va del novelista checo al abogado picapleitos bugueño (¡!).

Lo cierto es que el fantasma del asesinato del dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado no ha dejado de perseguir al régimen mafioso samperista, ni a sus más siniestros funcionarios. 

¿A qué le teme el señor Bejarano, conocido en los ámbitos del espionaje como ‘El sabueso’? 

La historia de que las Farc fueron los perpetradores del asesinato del doctor Gómez, es una perfecta e improbable patraña. Los 25 años de investigación, las miles de horas de interrogatorios y cientos de miles de páginas que integran el expediente, apuntan hacia un lugar que pone en serios aprietos al gobierno de Samper. 

No les quedará fácil a los terroristas de las Farc el finiquito del favor que le están haciendo al expresidente liberal. Lo primero que tendrán que explicar es porqué la estructura que supuestamente ejecutó el magnicidio fue creada 5 años después del día del crimen del doctor Gómez. 

El cabecilla de las Farc ‘Carlos Antonio Lozada’ -señalado por múltiples violaciones de menores de edad-, ha dicho que el asesinato fue llevado a cabo por la denominada ‘Red Urbana Antonio Nariño’ -RUAN-. Pero resulta que esa organización criminal fue incorporada con ocasión de los diálogos del Caguán, luego de que ‘Alfonso Cano’ lanzara el ‘Partido Comunista Clandestino Colombiano’ -PC3-.

A raíz del nacimiento del PC3, surgieron columnas terroristas como la ‘Red Urbana Antonio Nariño’ y el ‘Frente Urbano Manuel Cepeda Vargas’, grupos que se encargaron de cumplir con el cometido de llevar la guerra a las ciudades. 

Entonces, ¿cómo hizo ‘Lozada’ para asesinar al doctor Gómez el 2 de noviembre de 1995 a través de la RUAN, grupo ilegal que se conformó en el año 2000? A partir de ese interrogante, empieza a desmoronarse la martingala de las Farc.

Los interesados en que el crimen de Gómez Hurtado sea recubierto por el ignominioso manto de la impunidad, han empezado a vender la hipótesis de que se está perfeccionando un ‘falso positivo’ judicial para encartar a personas inocentes. 

Todo lo contrario. Por fin la justicia ha dado pasos en el sentido correcto. Lo que se ha buscado desde el primer momento es que un juez evalúe todas las evidencias y emita el fallo correspondiente, imponiendo las sanciones a los responsables y las absoluciones a los inocentes. Eso, que es tan sencillo y fácil de comprender, se llama justicia. 

Si el DAS del doctor Bejarano Guzmán no tuvo nada que ver con el crimen, no hay razón para tanta alharaca de ese sujeto que cree que trancará las investigaciones a punta de amenazas y denuncias temerarias contra todo aquel que se atreva a exigir una pronta administración de justicia.

Desafortunadamente para ‘El Sabueso’, hay indicios que dejan muy mal parado al DAS, entidad que durante el narcorégimen de Samper fungió como una infeliz y peligrosa policía política. 

La familia del dirigente conservador, pudo acceder a pruebas que confirman que desde el DAS efectivamente sí se le hicieron seguimientos y perfilamientos ilegales al doctor Gómez Hurtado. 

Valga recordarle al encabritado Ramiro Bejarano una máxima de la sabiduría popular que él debió oír de niño en las calles de su natal Buga: El que nada debe, nada teme. 

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 14 de 2020