Ya con completa seguridad habrá una coalición entre el sector del Conservatismo que lidera el expresidente Pastrana y el Centro Democrático para las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo el próximo año.   Sin embargo, la existencia de esa alianza, indudablemente positiva para ambos partidos plantea un galimatías que se puede descomponer en dos preguntas muy íntimamente relacionadas y que serán bien difíciles de resolver. ¿Entre los 6 posibles candidatos del Centro Democrático y los 2 que propone esta ala de conservatismo, cual tendría que ser la formula?  Y, ¿Cuál ha de ser el método que definirá los nombres que irán al tarjetón?

A favor de los uribistas, para ocupar el primer reglón de la fórmula, que el líder del partido tiene el capital político suficiente para poner al candidato que el prefiera en lo más alto de las encuestas en el momento en el que él lo escoja. A favor de los conservadores, que ellos mismos tienen una enorme cantidad de votos y que, sumados al Centro Democrático y ante la pésima popularidad del gobierno actual, pueden soñar que los demás conservadores, tomen la oportunidad de reunificar al partido, y reposicionarlo y lo hagan tras sus banderas.

Ahora, los mejores Candidatos no son necesariamente los mejores presidentes. Para evaluar al candidato hará falta oírlo por radio, verlo en la televisión y en la plaza pública, hará falta medirlo en las encuestas y ver su favorabilidad y por sobre todo su capacidad para crecer.  En nuestros tiempos los mejores candidatos tienden a ser los mejores comunicadores y no los más preparados.   Entregar la decisión a la gente, ya en una consulta o a través de encuestas en vez de tomarla internamente es una manera de priorizar al más atractivo de los candidatos por sobre el que, basándose en la experiencia y el recorrido, de luces de poder convertirse en el mejor presidente.

Sería difícil argumentar que entre los candidatos haya alguno que dé más garantías de ser mejor prospecto de presidente que Carlos Holmes, pero también muy difícil sería, por ejemplo, decidir internamente que los 2 millones y medio de votos de Martha Lucia no son suficiente razón para incluirla como la protagonista en el Tarjetón.   Habrá que medirlos. Es la forma de la democracia.   Los precandidatos en esta nueva alianza son demasiados y aunque algunos quedarían contentos con haber puesto a sonar su nombre en esta campaña, ante la posibilidad de ser escogidos según su favorabilidad, nadie va a dar un paso al costado hasta ser derrotado

La coalición tendrá que hacerse con garantías y tendrá que ser imparcial, de que funcione como un solo partido dependerán buena parte de sus posibilidades de éxito. Lo que es seguro es que el vicepresidente tendrá que tomarse de un partido y el presidente del otro, pero nada más puede arreglarse antes de ver la intención de voto. Eso sí, si se quieren ahorrar un desgaste innecesario, lo mejor será determinar a los ganadores con encuestas internas, contratadas por un partido, por otro, y por ambos, y no alguna suerte de consulta. Todo, con una cosa siempre en la cabeza a la hora de escoger la redacción de esas preguntas: la coalición debe tener como finalidad ganar las elecciones, y no solo la primera vuelta.

@daraujo644

Publicado: junio 17 de 2017