Se empiezan a calentar motores para las elecciones del 2022. Cerca de 40 precandidatos de todos los partidos se asoman al debate público, unos más cautelosos que otros y reclamando el centro, salvo algunos clásicos que reconocen su afiliación partidista o ideología política.

Con el tiempo aparecerán más candidatos, pero cuando se acerque la hora de la verdad estos se irán diluyendo en coaliciones y otras aspiraciones. El país parece estar dividido en tres bloques: el populista, el establecimiento liberal y la colación de gobierno. Todos con sus respectivas vertientes. Además, están los comodines que en esta elección van a ser más importantes de lo que fueron inclusive en 2014. Las maquinarias políticas de los caciques regionales y tradicionales pueden mover la balanza a favor de uno u otro candidato en segunda vuelta, según dicen, en un 10% o 15% –entre dos y tres millones de votos-.

En una columna anterior (https://www.losirreverentes.com/presidenciales/) hice un vaticinio de lo que podían ser las siguientes elecciones y hoy me mantengo bastante cerca a lo que escribí. La coalición de Gobierno gana la primera vuelta, si en segunda se enfrenta a Petro volverá a ganar, pero con una diferencia más estrecha, si se enfrenta a Fajardo y al régimen liberal, probablemente perderá. Como la vez pasada, la rivalidad entre la extrema izquierda y la centro izquierda en primera vuelta será para alquilar balcón, seguramente muchas casas de apuestas se frotan las manos.

Pero en esta ocasión no solo quiero hablar del año 22, lo quiero hacer de lo que se viene para Colombia en lo que queda de los primeros 30 años del siglo XXI. Si los cambios sociales, económicos y tecnológicos siguen siendo tan veloces, puede que esta reflexión quede obsoleta en poco tiempo, pero voy a hacer el intento de mirar los intereses de Colombia a futuro. Más que hablar de resultados, elecciones y candidatos, lo fundamental de la política es estar siempre proponiendo u opinando sobre los diferentes temas, dependiendo del camino que cojamos podemos girar, retroceder, avanzar e inclusive quedarnos estáticos.

El primer tema en la agenda en Colombia sigue siendo la seguridad: a pesar de los múltiples avances en este siglo, el narcotráfico sigue siendo la gasolina de la violencia en Colombia, seguimos en el vergonzoso top 20 de los países con la tasa más alta de homicidios, 24 por cada 100.000 habitantes, en el número total estamos de octavos (en eso estamos menos peor que Estados Unidos), si se tratara de una enfermedad sería considerada una pandemia. Sí, así es, en este momento, como país, estamos viviendo dos en simultáneo. Por eso es fundamental fortalecer con transparencia las fuerzas del Estado para llegar a un balance entre seguridad y libertades democráticas, pues sin orden no hay libertad.

En segundo lugar, están la economía –hoy devastada por la COVID-19- y la educación, con un aumento en la pobreza de seis puntos pasando del 29 al 35% y la tasa de desempleo que va en 14%, muy por encima del 10% del año pasado. Se debe reactivar la economía y buscar balance entre promoción de inversión y política social, debemos ser responsables en materia de impuestos y austeros con los gastos poco competitivos, a medida que nos volvamos más productivos podremos prescindir de burocracia para aumentar gastos en educación y salud. La reforma de fondo en materia de educación no solo debe ser una conquista social sino una hoja de ruta para la adaptarnos a la revolución digital y competir en el mercado internacional con cadenas de valor agregado, tanto en tecnología como en agroindustria y energía. Debemos exigir calidad y realidad, de la misma manera en que exigimos gratuidad. 

Debemos buscar el impulso de energías renovables sin prescindir del petróleo y del gas, esto debe ser gradual hasta que sea viable reemplazarlos del todo, es prioritaria la salud del planeta y sus habitantes, así como el cuidado de la economía y el empleo. Todo esto parece claro, pero no lo es para muchos líderes políticos. Alinearnos con los estándares internacionales e intentar seguir por la senda del progreso que proponen organizaciones como la ONU y la OCDE debería ser elemental, en eso creo que están de acuerdo dos bloques, los únicos que no están en esa página son los del bloque populista, cuyos cantos de sirena ya hicieron estragos en Bogotá.

Además, el tema más importante para forjar una sociedad responsable: la justicia. Un país donde los bandidos no dicen la verdad, no reparan a sus víctimas, no pagan penas privativas de la libertad así sean mínimas, no garantizan la no repetición y tienen poder político sin votos, sumado a una impunidad encima del 90% y a cuantiosos escándalos de altos dignatarios, es una sociedad que jamás se va a poner de acuerdo porque las reglas no son las mismas para todos. Capítulo aparte merece la lucha contra la corrupción en la que debe haber un esfuerzo de fondo, desde la ética que se enseña en los colegios, pasando por la profunda reforma de los organismos de control, hasta la persecución sin cuartel de los bienes a nombre de los corruptos y de sus secuaces.

Tenemos retos inmensos, esperanzadores y se ofrecen tres caminos, los cambios que se avecinan en materia bioquímica, médica, tecnológica y de la composición de la fuerza laboral van a generar tensiones políticas más profundas que la del próspero, pero turbulento siglo pasado. Lo que elijamos en las siguientes elecciones puede determinar el futuro del país y de las generaciones venideras mucho más que en épocas anteriores, el voto debe ser un ejercicio consiente que intente dejar a un lado los prejuicios, las modas y las preferencias personales y pensar de manera más fraterna, a la larga, eso genera dividendos y no solo económicos. El camino que ofrece la colación de gobierno parece el más claro para que el barco llamado Colombia siga navegando en la dirección correcta, hay que acelerar.

Libro de la semana: El orden de la libertad de Mauricio García Villegas, habla del exceso y la arbitrariedad del Estado en unos frentes y su ausencia lamentable en otros, hace un critica por no buscar caminos sensatos. Ejemplo de esto es Colombia, ha sido difícil construir una sociedad democrática y ordenada, en las ciudades hay una burocracia que no le resuelve los problemas al agente y en el campo hay más territorio que Estado.

Nota: La salud es otro tema primordial pero el reto inmediato es la pandemia, otros temas sustanciales son infraestructura, sistema pensional y política exterior.

@JuanPCamachoS

Publicado: diciembre 4 de 2020