Una de las tareas inmediatas que habrá de emprender el gobierno, es el de evolucionar en los ajustes que requiere la administración de justicia de nuestro país. 

El nombramiento de Margarita Cabello fue acertado e inteligente. Ella es una mujer que conoce como pocas personas, las entrañas de la justicia, sabe cuáles son sus dificultades y, en consecuencia, conoce las acciones prioritarias que deben ser emprendidas, en aras de procurar la reforma a la justicia.

La corte suprema aceptó la renuncia del fiscal general, Néstor Humberto Martínez, con lo que en las manos del presidente Iván Duque queda la responsabilidad de elaborar y presentar la terna de la que los magistrados deberán elegir al reemplazo de quien fu, sin duda ninguna, el mejor fiscal de la historia de Colombia.

Con nueva ministra de Justicia y nuevo fiscal general, el país debe prestar todo su concurso para apoyar las reformas que deben ser implementadas en la rama jurisdiccional. Es una vergüenza para nuestra República que haya fiscales y magistrados que venden sus decisiones, cual vulgares mercaderes de un bazar, como en efecto sucedió con el denominado “Cartel de la Toga”, banda criminal comandada por el hoy prófugo expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Leonidas Bustos y de la que hicieron parte otros magistrados de ese tribunal, como Gustavo Malo y, aparentemente, el señor Eyder Patiño, a quien el gobierno de los Estados Unidos le canceló la visa para ingresar a ese país. 

Al ritmo que va la descomposición de la justicia colombiana, no es de sorprender que aumente el número de fiscales y magistrados que terminen, como Gustavo Moreno, con sendos pedidos de extradición en su contra. 

Solo a los corruptos y a los delincuentes de todas las calañas les interesa que la justicia continúe en estado de putrefacción. Pero el presidente Iván Duque, comprometido como está con la implantación de un régimen firme de legalidad en el país, gozará de todo el respaldo político y social para que ahora, con el nuevo oxígeno que le dio a su gobierno, emprenda la batalla definitiva por sacar adelante la reforma a la justicia. 

En ese cometido, Duque tendrá aliados de peso, entre ellos el ahora exfiscal general, Néstor Humberto Martínez y, por supuesto, al pleno de su partido, el Centro Democrático, liderado por el presidente Uribe. 

A los sujetos como Bustos, Montealegre, Malo, Perdomo, Patiño y demás pillos que corrompieron los cimientos más profundos de la justicia colombiana, les llegó la hora. No solo tendrán que responder por su comportamiento, sino que el país se introducirá en una reforma que recomponga el daño que ellos hicieron y que cierre la puerta para que, en el futuro, sujetos de su sucia catadura puedan llegar a las altas cortes, o a la fiscalía general de la nación.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 22 de 2019