Muchos abogados extranjeros que se inscribieron para ser reconocidos ante la Jurisdicción Especial de Paz, son militantes radicales de izquierda.

Uno de los elementos que más pesó para que la mayoría ciudadana votara por el NO en el plebiscito, era el de la presencia de jueces y magistrados extranjeros en la JEP. Resultaba inadmisible que personas que no estudiaron ni han ejercido el derecho en nuestro país, metieran sus manos en el sistema diseñado para juzgar inocentes y absolver culpables.

Es evidente que el mundo está plagado de juristas de extrema izquierda que ven en la administración de justicia una herramienta implacable para la vindicta ideológica. Uno de ellos, es el comunista Enrique Santiago, el abogado español de las Farc.

Cuando Santos resolvió desconocer el resultado del plebiscito, para maquillar el acuerdo y volver presentarlo, eliminó la posibilidad de que hubiera magistrados extranjeros, pero mantuvo abierta la puerta para que en los procesos ante la nueva jurisdicción puedan intervenir abogados de otros países, algo que, además de pintoresco, resulta tremendamente peligroso.

Cuanto abogado desocupado de la extrema izquierda ande por las calles del mundo, podrá venir a Colombia a impulsar procesos contra militares, políticos y particulares que desde la democracia enfrentaron el desafío terrorista de las Farc.

76 abogados de diferentes nacionalidades presentaron sus hojas de vida para actuar como Amicus Curiæ de las salas de justicia de la JEP.

Entre los aspirantes, se encuentran nombres que despiertan profunda sospecha, como el abogado ecuatoriano Juan Pablo Albán Alencastro, reconocido en su país por haber hecho condenar a un capitán del ejército por una supuesto e improbado “odio racial” hacia un soldado. A pesar de que no existieron pruebas, el imputado fue condenado a 5 meses y 24 días de prisión.

Otro nombre que llama la atención es el de la abogada holandesa, Marina Brilman, profesora universitaria que ha dedicado su vida a trabajar en ONG defensoras de los derechos humanos. En agosto del año pasado, la abogada Brilman participó en el encuentro internacional de abogados, evento que tuvo lugar en la ciudad de Cali y en el que los conferencistas centrales fueron los abogados y asesores jurídicos de las Farc, Enrique Santiago y Diego Martínez.

Un hecho adicional: la señora Brilman es muy cercana a Diego García-Zayán, uno de los miembros del comité de escogencia de los miembros de la JEP. Ellos dos, participan permanentemente en foros y simposios sobre asuntos relacionados con los derechos humanos.

La abogada Brilman en compañía de su amigo García-Zayán

Sin duda, uno de los aspirantes que más desconfianza despierta es el francés Juan Compagnie, quien es miembro de la gendarmería francesa. Hace algunos años estuvo desplegado en Colombia como agregado de policía de la Embajada de Francia en nuestro país.

El señor Compagnie fue el autor de la propuesta equivocada de convertir a la policía en una “gendarmería” de la que las Farc podrían hacer parte.

Santos encontró en Compagnie un aliado inmejorable en su proyecto de desmantelamiento de la policía, para darle vía libre a una nueva fuerza de naturaleza rural en la que los antiguos miembros de la banda terrorista de las Farc cambien de uniforme y queden habilitados como “gendarmes”.

El perfil izquierdista y pro Farc de buena parte de los 76 abogados inscritos es evidente. Uno de los aspirantes es el abogado español, Blas Jesús Imbroda quien funge como presidente de abogados penal internacional.

Además de ejercer la profesión en España y de dictar algunas cátedras, el abogado Imbroda es un contertulio permanente del terrorista de las Farc refugiado en su país, Yezid Arteta Dávila.

Para Imbroda, las “opiniones” del criminal Arteta, responsable en Colombia de toda suerte de crímenes y atrocidades, son de singular relevancia.

A comienzos de este año, Imbroda organizó un evento al que llamó Jornada de justicia transicional: Estudio del caso de Colombia. El encuentro tuvo lugar en la ciudad de Barcelona y uno de los más importantes participantes de la “mesa redonda” fue, precisamente, Yezid Arteta a quien presentaron en aquel acto como “ex comandante de las Farc y activista por la paz”.

Los abogados que aspiran a ser aceptados como amicus curiæ de la JEP, expresión latina que busca significar que se trata de personas amigas de un tribunal, son afines ideológicamente a la guerrilla, lo cual es un elemento adicional para ratificar que esa cuestionada e ilegítima jurisdicción será, en la práctica, una guarida desde la que jueces y magistrados colombianos –de izquierda-, apoyados por unos abogados extranjeros –también de izquierda-, concentrarán sus esfuerzos para destrozar a todos aquellos que las Farc no pudieron doblegar con sus bombas y fusiles.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 26 de 2017