A nadie puede sorprender el sesgo ideológico de los magistrados y fiscales de la JEP, tribunal diseñado por la extrema izquierda para lavar las culpas de los terroristas de las Farc. 

Desde la presidencia de esa jurisdicción, hasta el más bajo de los cargos están ocupados por vulgares militantes de la izquierda, que tienen una condición común: la mirada benevolente y complaciente hacia las Farc y un odio intestino hacia la Fuerza Pública. 

Desde su creación, los escándalos no han sido ajenos a la JEP. Su primer secretario general, Néstor Raúl Correa -cuota directa del rector del Externado, Juan Carlos Henao- estuvo enredado por temas de contratación y salió de la entidad haciendo graves señalamientos de corrupción contra la cuestionada Martha Lucía Zamora, conocida de autos por sus triquiñuelas y manejos oscuros en los distintos cargos que ha ocupado en la justicia colombiana. 

Los de Zamora y Correa no han sido los únicos espectáculos. Uno de los fiscales de la JEP, Julián Bermeo, fue capturado en flagrancia mientras recibía un multimillonario soborno pagado por agentes encubiertos que se hicieron pasar por miembros de la mafia mexicana.

Con ese pago, se pretendía favorecer al narcotraficante de las Farc, alias Jesús Sántrich quien para ese momento se encontraba en manos de la JEP. 

Semanas después de la captura de Bermeo, tres magistrados de la JEP, liderados por la muy cuestionada Caterina Heyck, ordenaron la liberación del narco supuestamente invidente que, a penas pisó la calle, emprendió la fuga y hoy, desde la clandestinidad, con el apoyo de Iván Márquez y El Paisa, lidera las estructuras de narcotráfico y terrorismo de las Farc. 

Hace pocas horas, el país quedó perfectamente sorprendido con una nueva información que reconfirma el maridaje de los magistrados de la JEP con los terroristas de las Farc. Esta vez, se trata del magistrado Pedro Julio Mahecha Ávila -integrante de la denominada “sala de amnistía e indulto”-.

Ha trascendido que Mahecha Ávila fue abogado de Rodrigo Granda, uno de los terroristas internacionales más peligrosos de las Farc. 

Granda, considerado por la justicia estadounidense como uno de los cerebros del narcotráfico y el lavado de activos de las Farc, durante largos años ha gozado de la protección del régimen dictatorial venezolano. 

Además de los múltiples delitos que cometió en Colombia, fue el planificador del secuestro y posterior asesinato de Cecilia Cubas, hija del expresidente paraguayo, Raúl Cubas. Por ese crimen, Granda es requerido por la justicia del Paraguay. 

Mahecha Ávila, es un sujeto de extrema izquierda que empezó su carrera profesional trabajando para la ONG denominada Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, organización que ha estado en el ojo del huracán, luego de que se conociera que desde sus cuentas bancarias se han pagado sobornos a los falsos testigos que contra el presidente Uribe, ha reclutado el senador afecto a las Farc, Iván Cepeda. 

Luego de “hacer escuela” en dicho comité, Mahecha entró al Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, organización que a lo largo de los años fungió como el bufete de abogados al servicio de las Farc. 

Uno de los grandes delitos cometidos por ese Colectivo, fue la presentación de falsas víctimas en el caso de la masacre de Mapiripán, con el propósito de robar miles de millones de pesos que fueron pagados por el Estado a manera de reparación. 

La justicia, pudo determinar que el José Alvear Restrepo, reclutó a las falsas víctimas a las que les dio un libreto, gracias al cual pudieron reclamar indemnizaciones totalmente fraudulentas. 

Y desde el 15 de enero de 2017, Pedro Julio Mahecha Ávila ocupa uno de los puestos más importantes en la JEP, como magistrado encargado de otorgar las amnistías a los terroristas que él ha defendido y representado a lo largo de su ejercicio profesional. De ese sujeto no puede esperarse nada distinto que un tratamiento cariñoso, considerado y cómplice hacia los delincuentes por los que él seguramente tiene una profunda admiración y respeto. 

Es una agresión inaudita a las víctimas de las Farc y a la sociedad colombiana en general, que los jueces de esos terroristas sean personas que hasta no hace mucho tiempo fueron sus abogados, validadores y, por qué no, encubridores, como es el caso concreto del magistrado Mahecha Ávila quien, sin ningún problema, autorizó a su cliente Rodrigo Granda, para que saliera de Colombia a un viaje de placer en Venezuela. 

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 17 de 2020