LOS IRREVERENTES En las últimas horas, el petrista Hollman Morris, conocido de autos por su aparición en el computador de Raúl Reyes, ha hecho una muy grave sindicación en contra suya y del ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo. Textualmente, escribió en Twitter que “en primera vuelta ganó Petro en La Guajira y el Centro Democrático gana en segunda y hoy sabemos según denuncian, comprando votos con dineros del Narco. José Obdulio Gaviria y Carlos Holmes Trujillo viajaron a La Guajira a voltear el resultado. ¿Sabían?”. ¿Qué responde a esa acusación tan grave?

JOSÉ OBDULIO GAVIRIA. Empiezo por hacer algo de contexto. En todas las elecciones presidenciales desde 2002 -con excepción de las de 2014-, siempre he ido a La Guajira a presentar el nombre de nuestro candidato y a pedir el voto espontáneo y consciente por él. Y con el nombre de Iván Duque sí que lo hice con gusto y lo volvería a hacer. Y, con una ‘lógica´ de ganso, el señor Hollman Morris ata mi visita electoral a Uribia, zona donde tengo amigos del alma, a la verbosidad del tal Ñoño o Ñeñe… ¡Me quiere poner a tramitar billetes, ¿en bolsas?, el infame!    

LOS IRREVERENTES. Es evidente que los enemigos del uribismo, quieren sacar provecho político de la situación que se ha presentado por cuenta del sujeto denominado Ñeñe Hernández, intentando criminalizar cualquier actividad de proselitismo del Centro Democrático en La Guajira. ¿Cuál es su relación con ese departamento?

JOSÉ OBDULIO GAVIRIA. Usted debe recordar muy bien que durante los dos gobiernos del presidente Uribe fui un animador de la presencia del ministerio de educación en la Universidad de la Guajira. La rectora, Maritza León, tuvo en mí a un aliado que le permitió convertir a la universidad en un gran centro de estudios. La acompañé a extender la presencia a Maicao, a ampliar los programas, a incrementar los cupos y hacer alianzas con otros centros educativos. Y animé y acompañé al alcalde de Medellín, Luis Pérez, a que las EPM invirtieran en La Guajira en energía eólica. Y en esto quiero ser enfático: absolutamente nadie, dirá que he ido a hablar de negocio de votos. Al contrario, he ido a ese departamento a demostrar que, aunque no sea rentable, se puede hacer campaña política con solo propuestas políticas.

LOS IRREVERENTES. ¿Sobre José Guillermo Hernández, usted qué sabe?

JOSÉ OBDULIO GAVIRIA. Realmente muy poco. No lo conocí, y creo que no me perdí de gran cosa. Tengo la impresión de que estamos hablando de un individuo que se daba ínfulas de poderoso y era un vulgar tramitador de la mafia. Terminó sus días asesinado. Lo conocían como el ‘Ñeñe Hernández’. Habría pasado sin pena ni gloria, si no es porque las autoridades, investigando los crímenes de una banda, grabaron su verborragia. Les decía a sus crédulos paisanos todas las mentiras imaginables: que el presidente Duque, “es mi hermano, no es que me conozca, es mi hermano”, que “todos le rinden pleitesía”: “Yo voy a donde el fiscal y llego por el grande; (a donde) Vargas Lleras, llego a donde el presidente Uribe”. Un fanfarrón de medio pelo que seguramente alcanzó a tramar a más de un incauto. 

LOS IRREVERENTES. ¿Cuál es su lectura del escándalo que están queriendo montar en contra del presidente Duque y del expresidente Uribe por cuenta de las grabaciones de Hernández?

JOSÉ OBDULIO GAVIRIA. Un grupito de malevos que ejercen en sus tiempos libre de periodistas, están felices con ese personaje. Y muestran como pruebas de la charlatanería de su ‘testigo’, las fotos que todo el mundo se toma hoy con cualquiera que tenga una pizca de nombradía, popularidad o fama. Fotos en eventos públicos, las presentan ellos como la prueba irrefutable de que las mentiras que echaba el malevo son la prueba reina de que Petro perdió ¡por que Duque compró las elecciones! ¿y, quién las pagó? El mismo charlatán que dice nadar en dinero ¡Qué vergüenza! ¡Qué periodismo de pasquín amarillista!

LOS IRREVERENTES. Nadie que lo conozca, se creerá el cuento de que Usted haya participado en la compra de votos. Si en algo se parece a Uribe, es en el trabajo constante, haciendo proselitismo en todos los escenarios posibles; puede ser acusado de cualquier cosa, menos de corromper electores.

JOSÉ OBDULIO GAVIRIA. Desde 1986, cuando Álvaro Uribe presentó su nombre para el senado, he acompañado sus triunfos electorales. Siempre han sido a base de convicciones, lealtad con las ideas, seducción política de las comunidades y del partido. Hasta 2002, con el Instituto de Estudios Liberales que él fundó y que yo dirigí, y después, en 2005, desde el Centro de Pensamiento Primero Colombia. ¿Comprar Votos? ¡Ganar votos! Con prensa, radio, televisión, conferencias, como las que se me ve dictando en Uribia, en el trino que el maligno Hollman Morris presentó como una vulgar compraventa de votos. Dios nos dotó con el poder de la convicción, para saber ganar en franca lid lo que los ruines como Morris y su jefe, Gustavo Petro, tienen que proveerse con bolsas de dinero o con las más increíbles infamias, que ni las piensan.

LOS IRREVERENTES. Frente al grave señalamiento de Hollman Morris, ¿qué medida va a adoptar?

JOSÉ OBDULIO GAVIRIA. A mí me da jartera denunciar penalmente a alguien. ¿Pero qué más puedo hacer? Si me quedo callado y quieto es como si asintiera. En mi tierra se dice que el que calla, otorga. Y yo no le acepto a nadie, en ninguna circunstancia, por ningún motivo y en ningún lugar, que yo haya ni siquiera imaginado comprar votos, para nada, ni para congreso ni para presidencia ni para una junta de acción comunal. En el proceso penal por injuria y calumnia, Holman Morris se va enterar de mi larga, continuada y profunda comunión con un sector de la patria al que él ve con su mezquina mirada beoda, enrojecida y prejuiciosa. Y todos los testigos, uno a uno, van a certificar que nunca, ni Uribe ni yo y mucho menos Duque, hemos dicho una palabra o hecho un gesto que favorezca el más ruin de los delitos, la compra de conciencias y su consecuencia más nefasta, la compra de votos.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 9 de 2020