LOS IRREVERENTES. Ha pasado una semana desde las elecciones en las que Iván Duque resultó ganador. Usted fue uno de los principales promotores de aquella candidatura y recuerdo muy bien que hace más de dos años en una entrevista me aseguró que él era la persona idónea para atajar el acceso de la izquierda chavista al poder. Duque, ante todo, fue un candidato de partido que en poco tiempo logró ganarse el apoyo de una inmensa mayoría ciudadana.

JOSÉ OBDULIO GAVIRIA. Así como en 1998 todos los astros se alinearon para conducir al pueblo de Venezuela a la tragedia que hoy padece, en 2018 a Colombia la han favorecido los hados. Chávez, la encarnación y personificación del Socialismo del siglo XXI, tuvo los mismos apoyos ideológicos y económicos que encontró Petro en Colombia y una resistencia mínima, la candidata Irene Sáenz. En Colombia, en cambio, a Petro lo resistió un partido doctrinario, muy superior en todo sentido a la coalición de los partidos del Foro de Sao Paulo: el CD, el partido de Uribe y su candidato, el ahora presidente electo Iván Duque.

L I. La izquierda extremista y populista daba por descontado que, después del gobierno caótico de Juan Manuel Santos, ellos se quedarían con el poder en Colombia. Santos, de alguna manera, les abonó el terreno para su victoria.

J O G. Me dicen que el “petrochavismo” no sale de su asombro. ¿Cómo fue que perdimos?, se preguntan. En la reunión del Foro de Sao Paulo de julio de 2017, celebrada en el hotel Tequendama de Bogotá, los marxistas latinoamericanos celebraron anticipadamente su triunfo en Colombia. Ese triunfo era obligado para garantizar su principal propósito: la defensa del régimen de Maduro, lo que ellos llaman “la revolución bolivariana de Venezuela”.

L I. El fantasma socialista con todas sus perversiones anduvo rondando como nunca antes a nuestro país en estas elecciones que acaban de pasar. 8 millones de personas votaron por Petro. Muchas de ella cayeron en la trampa del discurso demagógico y otras votaron por él como manifestación del odio que sienten por Álvaro Uribe. Lo cierto es que gracias a Duque, Colombia se salvó de la amenaza de un gobierno en el que la democracia y las libertades habrían quedado hechas trizas.

J O G.  ¿Qué salvó a Colombia y perdió a Venezuela? Colombia construyó un muro de contención contra el socialismo del siglo XXI: Uribe y su partido. Pocas veces se da la circunstancia de que un gran conductor político y constructor de su propio partido, encuentre, en vida, su relevo. Duque es el relevo de Uribe como defensor y revitalizador de la democracia liberal. En Venezuela, en cambio, la democracia liberal quedó acéfala.

L I. Mucho se ha especulado sobre quiénes van a ser los ministros del nuevo gobierno. Lo cierto es que acá no se trata de filtrar nombres al desgaire con evidente “morbo” político, sino de entender el porqué de cada nombramiento, de acuerdo a las necesidades reales del Estado. Al fin y al cabo, Duque llegará a reconstruir un país descuadernado, deprimido y muy posiblemente arruinado.

J O G. Los “gabinetólogos” de El Espectador y quienes se hace eco de esas especulaciones no deberían seguir haciendo el oso. Con Duque habrá equipo de ministros, no una sumatoria de recomendados de los políticos o de empecinados en figuración o en construcción o acrecentamiento de fortunas. Lo van a ver. El gabinete va a jugar como la Colombia que derrotó a Polonia: unido, integrado, con honradez, con sapiencia. Duque va a conducir el renacimiento de Colombia. Terminará la oscura noche del protagonismo de las Farc y de la coca.

L I. Los presidentes Duque y Uribe hacen un equipo maravilloso y eficaz. El uno estará en la Casa de Nariño gobernando con plena autonomía y el otro continuará en el Senado liderando al partido del gobierno, el Centro Democrático. ¿Qué más debería hacer el expresidente Uribe?

J O G. Yo le aconsejaría a Uribe redondear la faena electoral triunfadora -su estrategia de la consulta interna, la consulta popular de los sectores del No y su jefatura de debate presidencial en las dos vueltas-, aceptando dirigir el debate de la agenda legislativa como presidente del senado. Sería un año de sacrificio personal pero que facilitaría mucho la tarea del presidente Duque, puesto que aceleraría la aprobación de normas urgentes. Esperemos poder convencerlo.

L I. La semana pasada se decidió que a finales de agosto tendrá  lugar la denominada “consulta anticorrupción” promovida por la agresiva senadora Claudia Nayibe López. Para muchos, aquella consulta es un oneroso saludo a la bandera, cargado de lugares comunes y propuestas que ya están incorporadas en distintas normas.

J O G. A la señora Claudia Nayibe nunca la han movido la grandeza. Ella es una demagoga que descubrió que a falta de ideas inspiradoras, bueno es despedir rayos y centellas por una boca soez y una garganta atronadora. Es una manera infalible de llegar a rápido a la cumbre  pero también rodar indefectiblemente al abismo. Fue el ciclo de Savonarola en Florencia -con quien Nayibe tiene hasta parecido físico- o Robespierre en Francia. Yo propondría hacer un debate urgente y serio sobre su adefesio jurídico con forma de Consulta Popular. Primero, es una canallada con los contribuyentes despilfarrar casi medio billón de pesos para facilitarle a Nayibe su precandidatura a la alcaldía y, segundo, el programa de gobierno de Duque va a demoler la estructura estatal corrupta que construyó Juan Manuel Santos.

L I. Senador. Desde hace algunas semanas se viene oyendo un rumor muy bien fundado en el sentido de que los enemigos del presidente Uribe están a punto de tomar una brutal decisión en contra de él, creyendo que con eso “castrarán” al nuevo gobierno del presidente Duque.

J O G. Colombia tiene que neutralizar la conspiración contra Uribe y su partido, que dirige un columnista asentado en Miami, cuyos cómplices trabajan, agazapados, desde altísimos cargos en la rama judicial y en curules del senado. Ellos se reúnen, planean, ofrecen dádivas, amenazan, reparten infundios, todo orientado a desestabilizar el gobierno Duque. La senadora Paloma Valencia develó que su principal estrategia es la persecución y hasta la captura o un atentado contra Uribe. Una verdadera enormidad que Colombia debe neutralizar.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 25 de 2018