A lo largo de los años, el senador Armando Benedetti se ha encargado de montar una verdadera empresa criminal para mantener en funcionamiento el entramado de corrupción creado por él. 

No son pocos los delitos por los que el parlamentario atlanticense está en la mira de la justicia. Desde el año 2007, la corte suprema de justicia abrió una indagación preliminar en su contra por vínculos con grupos paramilitares en el sur del país.

Hace tres años, a finales de 2016, LOS IRREVERENTES revelaron que el nombre de Benedetti estaba involucrado en la investigación por el robo al fondo del magisterio en el departamento de Córdoba, saqueo que se perfeccionó a través de Fiduprevisora, entidad que estaba penetrada por lugartenientes del congresista.

Con ocasión del destape del escándalo de Odebrecht, Benedetti volvió a estar en los titulares, como también estuvo cuando se supo de la existencia de una banda que adelantaba interceptaciones ilegales. Hay suficientes pruebas que confirman que el parlamentario acudió a los servicios de esa estructura delincuencial para ordenar seguimientos e interceptaciones ilegales al exfiscal Néstor Humberto Martínez y al abogado Jaime Lombana, entre otras personas. 

Una de las principales pruebas que tiene la justicia en contra de Armando Benedetti y que confirmaría que el parlamentario cometió el delito de enriquecimiento ilícito, está relacionada con el lujoso apartamento en el que habita el polémico congresista. 

Este portal, descubrió que mientras se desempeñaba como presidente del Senado -diciembre de 2010-, Benedetti compró un apartamento en uno de los condominios más exclusivos de los cerros orientales de Bogotá. 

La propiedad, ubicada en el conjunto Altos del Retiro, originalmente perteneció a la estructura narcotraficante denominada “el clan Cendales”. El bien fue incautado y traspasado a la desaparecida Dirección Nacional de Estupefacientes.

De manera sospechosa, a finales del mes de noviembre de 2010, la señora Ruby Corredor Ruiz se presentó en la Dirección de Estupefacientes con el propósito de presentar una oferta de compra del apartamento en cuestión. 

El negocio se finiquitó, pero a los pocos días, el 17 de diciembre de aquel año, se produjo un nuevo traspaso: la señora Corredor le entregó el apartamento a Armando Benedetti, en una transacción que, según los investigadores judiciales, demuestra que la compra adelantada por Corredor, fue ficticia. 

Gracias a la revelación de LOS IRREVERENTES hecha el 5 de abril de 2017, la Unidad de Investigación y Análisis Financiero -UIAF- entró a revisar esa transacción y al encontrar serias inconsistencias, resolvió emitir un informe con el propósito de que la justicia investigue el origen del dinero con el que Ruby Corredor adquirió la propiedad, pues es evidente que ella no contaba con el patrimonio suficiente para perfeccionar aquella compra. 

Según la línea de investigación, Benedetti efectivamente hizo la compra en cuerpo ajeno, valiéndose de la señora Corredor quien, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, por recomendación de Armando Benedetti, recibió contratos en el ministerio de Justicia. 

A las 3.39 de la madrugada del 29 de octubre, minutos antes de abordar un vuelo hacia los Estados Unidos, la señora Ruby Corredor Ruiz, considerada como la testaferro de Armando Benedetti, fue capturara en el aeropuerto El Dorado de Bogotá. 

Deberá responder ante un juez de la República por la compra del apartamento que, en la práctica, se ha convertido en una demoledora prueba contra Armando Benedetti, uno de los políticos que en más escándalos de corrupción ha estado involucrado.

Lo cierto es que la captura de Corredor Ruiz, pone en jaque al cuestionado Armando Benedetti.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 30 de 2019