En cualquiera de las mediciones, la fuerza pública ocupa el primer lugar de la institución más querida por los colombianos. Motivo por el cual, la extrema izquierda aquella simpatizante y promotora de la impunidad, ha decidido enfilar toda su artillería no solo para desprestigiarla sino para acabarla. Me referiré a las humillaciones, a las sentencias judiciales y al terrorismo urbano.

He venido diciendo que ningún hecho de los últimos meses es aislado y que todo obedece a lo que a bien se conoce como  la combinación de las formas de lucha.

Las humillaciones: En los últimos días vio como congresistas del ala radical de la izquierda intimidaban con sus credenciales a nuestra fuerza pública. En Bogotá los congresistas Inti Asprilla, Katherine Miranda y Wilson Arias protagonizaron bochornosos escándalos que recordaron los muy famosos ¨Usted no saben quién soy yo¨.  Los dos primeros presionaban a la policía para no capturar a unos de los vándalos que estuvo envuelto en la destrucción del banco de caja social en el centro de la capital  –vándalo denunciado por Claudia López- y el segundo caso el tal Wilson Arias le gritaba a nuestra policía ¨bájense de esa nube¨.

Solo imagínense el show que se armaría si vieran a un senador del uribismo intercediendo para evitar que se diera alguna captura, Cepeda ya habría interpuesto acciones legales no solo en instancias internacionales sino en la vía láctea

Más allá de las consecuencias penales que debería haber en cada caso, me molesta de sobremanera que sea esa izquierda radical, la misma que hace proselitismo político para favorecer al terrorismo, la que tenga en el paredón a nuestra fuerza pública. Los humillan permanentemente, los tratan como si fueran unos perros delincuentes pidiéndoles con tono pendenciero que se identifiquen, pero eso sí, a los vándalos no solo les creen sino que los protegen.

Sería bueno plantear el siguiente debate: si tanto les molesta a esa ala radical de la izquierda, la fuerza pública y supuestamente  tan malos son, entonces prescindan de la protección que les asigna el estado. No tiene sentido estar siendo protegidos por ese Estado que ellos a toda hora tildan de paramilitar. Claramente no lo harán, basta con ver las ansias con las que andan sus Youtubers de izquierda para que les asignen camionetas blindas y escoltas.

Las sentencias judiciales: Es muy grave lo que le están haciendo a nuestra fuerza pública, pretender diezmar la fuerza legítima del estado por medio de sentencias judiciales en uno de los países más violentos del mundo es absurdo, pero más allá de lo ridículo que parezca, detrás de este fallo judicial hay todo un despliegue de desacreditación de nuestra fuerza pública para destruirla, para ponerles un ejemplo: detrás de la tutela que limitó el accionar del Esmad es Franklyn Castañeda representante de la ONG que le da supuestas ayudas a la familia de Juan Guillermo Monsalve, candidato de cepeda para una consulta dentro del polo democrático en 2015.

¿Cómo les parece, Cepeda el amigo de Santrich detrás de la reestructuración de la fuerza pública? Por un lado Santrich comanda la nueva marquetería la responsable según la Fiscalía General de la Nación de atentar contra nuestros policías y CASI, y por el otro Iván Cepeda lidera la restructuración de la policía nacional.

El terrorismo Urbano: La fiscalía ha dicho que detrás de la destrucción de los CASI estuvo Iván Márquez y Santrich integrantes de lo que denominan ¨la nueva marquetalia¨. Por otro lado alias Uriel del ELN confirmó en un video la participación de esa organización terrorista en las jornadas de movilizaciones. Uno se pregunta  ¿Dónde está el comunicado de los convocantes rechazando la presencia del ELN? No habrá, lo que se esconde es un silencio cómplice.

Lo que aquí se esconde como lo mencioné en un principio no son hechos aislados sino la materialización de la combinación de las formas de lucha, son máquinas de desprestigio que apuntan a destruir las fuerzas armadas de Colombia con miras a imponernos un modelo castrista en el año 2022. Por un lado los humilla las Farc armada en Tuluá y por el otro lo hacen los Farc Políticos en Bogotá; va siendo hora que los colombianos se levanten a rodear sus instituciones y ojalá no sea ya demasiado tarde.

@jarizabaletaf

Publicado: septiembre 27 de 2020