LOS IRREVERENTES. Crece la desconfianza frente al desarme efectivo de las Farc. Los colombianos nunca sabremos qué armas ni cuántas entregarán a la ONU. Todo indica que nuestro país sufrirá una explosión de violencia como la que se vivió en Centroamérica con posterioridad a los procesos de paz que se llevaron a cabo en esa región. ¿Cómo enfrentar de manera efectiva este enorme reto?

IVÁN DUQUE MÁRQUEZ. El gobierno Santos construyó un proceso lleno de concesiones a las Farc y ahí empezó el problema. Un proceso de desarme, desmovilización y reinserción sin dientes y mecanismos efectivos de verificación y monitoreo del desmonte de las estructuras criminales puede generar nuevas violencias.

A partir del 2018 no vamos a ser tolerantes con ninguna reincidencia criminal de las Farc y les caerá todo el peso de la ley si incumplen sus compromisos de desarme. Si las Farc dejan arsenales ocultos, los encontraremos y se configurará un delito que hará perder todos los beneficios a los máximos responsables de esa organización. Cualquier engaño al Estado y al pueblo colombiano con reincidencia criminal les hará perder de inmediato todos los beneficios a los cabecillas. No vamos a permitir que las Farc mantengan un pie en la criminalidad.

No entregar todas las armas y su dinero criminal será un incumplimiento imperdonable y vamos a dotar a las autoridades con los medios para ser efectivos en la verificación y exigencia de la verdad.

L I. La lucha contra el crimen organizado y el terrorismo implica una combinación de medidas, entre ellas la persecución efectiva de las fuentes de ingreso de los grupos armados ilegales que en Colombia es el tráfico de estupefacientes. Vemos cómo en los últimos años el número de hectáreas cultivadas con coca creció exponencialmente. ¿Cuál es su estrategia para combatir el flagelo de la droga, desde el cultivo, pasando por el procesamiento y culminando con el tráfico de sustancias ilícitas?

IDM. El gobierno Santos está dejando a Colombia nadando en coca y se ha retrocedido en los logros del plan Colombia. Al narcotráfico hay que enfrentarlo sin vacilaciones y tengo unas propuestas muy claras:

  1. El 7 de agosto de 2018 presentaré un acto legislativo para que el narcotráfico expresamente no sea un delito amnistiable. Es un mal precedente que si el narcotráfico es para financiar la “rebelión” entonces es un pecadillo. Esa relativización no es buena para el país. El narcotráfico es un delito grave que bajo ninguna circunstancia puede ser amnistiable.
  2. Vamos a utilizar todas las herramientas contra ese fenómeno y eso implica el uso de la aspersión aérea. La erradicación y la sustitución debe ser obligatoria; el desmonte de redes de abastecimiento de precursores químicos debe ser contundente y exigir a los países que los venden que nos den información. La extinción acelerada de dominio será una tarea nuestra porque no podemos tolerar que Colombia tenga tan pocos jueces para quitarle la fortuna a los delincuentes. Sancionaremos con dureza el gran narcotráfico y las redes de microtráfico, pero también haremos una gran campaña pedagógica de prevención de consumo desde la familia y el colegio.
  3. A la Farc le vamos a exigir la entrega de toda, entiéndase  bien, toda la información de rutas, redes, laboratorios, lavado de activos etc. Si  no le cumplen al país con eso, los cabecillas perderán sus beneficios. Ese trabajo lo haremos de la mano con la cooperación de los Estados Unidos para que en caso de demostrarse el ocultamiento de información se configuré un delito que pueda dar origen a sanciones severas.

L I. A los ciudadanos de la calle les agobia la tragedia de la seguridad en las calles. Claramente ese es un asunto que es de competencia de los alcaldes, pero son muchas las ciudades en las que el problema se ha desbordado. Hace falta una política de orden nacional para enfrentar las alteraciones permanentes de la seguridad ciudadana. Como presidente de Colombia, ¿cómo va a enfrentar ese desafío?

I D M. Internacionalmente se ha visto que la seguridad ciudadana es la principal víctima de un proceso de desmovilización, porque el crimen organizado sale a reclutar miembros de las organizaciones armadas. En Centroamérica las maras se nutrieron de desmovilizados y sus familias.

Para Colombia tengo claro que debemos ayudar a que la desmovilización y reinserción de la base guerrillera sea exitosa y que esas personas sicológicamente reconozcan la gravedad de sus acciones y entiendan que deben aprovechar una oportunidad generosa de entrar en la sociedad. Ahí tenemos que buscar alternativas dignas de empleo y formar un rechazo a la violencia.

Paso seguido también debemos ser claros en que las autoridades locales tengan herramientas efectivas. El país necesita mayor densidad de policías en ciudades como Bogotá y una mejor dotación operacional, además de instrumentos de inteligencia como cámaras y sensores. Vamos a fortalecer la inteligencia para luchar contra el crimen organizado y eso implica:

revivir las redes de cooperantes; retomar las políticas de recompensas; desmontar las zonas de tolerancia para la venta de artículos robados y las ollas de vicio; activar los consejos semanales de seguridad y recuperar las redes de coordinación vecinal y coordinación ciudadana.

En nuestra agenda preventiva está claro que debemos evitar que la juventud tenga en el ocio el caldo de cultivo para el reclutamiento de la criminalidad. La jornada única que hemos defendido desde el Centro Democrático debe ser complementada con acceso a entornos sanos de cultura y deporte, al igual que un fortalecimiento de la educación desde la familia para crear conciencia de rechazo a la violencia.

L I. Los mecanismos de cooperación judicial internacional para combatir el crimen organizado son una herramienta fundamental. Durante el gobierno del presidente Uribe se procedió a la extradición de centenas de delincuentes de todos los niveles, empezando por los líderes de las AUC y el jefe terrorista Simón Trinidad. Santos ha bajado el ritmo en materia de extradiciones. ¿Usted considera que la extradición es una herramienta eficaz en la lucha contra el crimen organizado? 

I D M. La extradición es un mecanismo efectivo que no podemos dejar a un lado porque se basa en la cooperación internacional contra el delito. No dejaremos de utilizar esta herramienta y fortaleceremos la cooperación con los Estados Unidos para exigir que los cabecillas de las Farc digan toda la verdad sobre activos, armas y redes de narcotráfico. El ocultamiento de esa información debe ser entendido como un delito  que puede dar lugar a órdenes de extradición. El ocultamiento de la verdad no será tolerado.

L I. Venezuela se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para nuestros compatriotas que viven en la zona de frontera. Cada vez que Maduro está en aprietos, cierra el paso fronterizo afectando a los colombianos que habitan en esa región. Como presidente, ¿Maduro será su “nuevo mejor amigo”?

I D M. Yo no busco mejores amigos sino la cooperación internacional para proteger la vida, honra y bienes de los colombianos en todo el territorio nacional. Los regímenes de Chávez y Maduro le brindaron un santuario en su territorio a las Farc y el Eln que ha generado mucho daño. Esa conducta es violatoria de muchas resoluciones de la ONU y el gobierno Santos se ha hecho el de la vista gorda. No dejaremos de denunciar esto, al igual que las peligrosas redes de narcotráfico que hay en Venezuela en asocio con las Farc.

Creo en la diplomacia, la libre determinación de los pueblos, pero no podemos los países de la región ser indiferentes al “liberticidio” que se está presentando en Venezuela. Lideré en el Senado la proposición en favor de la liberación de los presos políticos en Venezuela, la aplicación de la Carta Democrática y la concertación democrática. Debemos perseverar en esa tarea porque el silencio nos hace cómplices de esa situación que luego va a generar tragedias humanitarias. La diplomacia sin principios es hipocresía.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 16 de 2017