Los que en otrora eran los más grandes partidos políticos, me refiero al partido Conservador y al partido Liberal, han perdido representatividad y apoyo popular gracias a los malos manejos dados por sus directivas. Es decir, no solo dejaron de predicar y practicar su ideología, sino que también se dedicaron a favorecerse entre unos pocos, dejando por fuera a la base, y cortando las alas de nuevos liderazgos que florecían al interior de cada uno de estos partidos. Esto ha llevado a que del glorioso y sacro santo partido conservador y del iluminado partido Liberal, no queden más que vestigios y el recuerdo de lo que una vez fueron.

Hoy el país atraviesa por un momento crítico. La economía, la inversión, el desempleo y los programas sociales van de capa caída, y lo único que avanza y se fortalece –para el infortunio ciudadano- son la coca, la inseguridad, el delito callejero, el microtráfico etc. Por ende, se requiere de un nuevo liderazgo, alejado de la politiquería, una persona con carácter y conocimiento para que estabilice el barco y lo lleve a buen puerto al final de su mandato. De la baraja de candidatos que hoy existen, la única persona que encarna tal perfil necesario para el equilibrio de la patria es Iván Duque.

Pero para que el doctor Iván Duque logre vencer en primera vuelta y así obtener la presidencia de la República, requiere que cada militante del Centro Democrático y cada ciudadano entiendan que esta es una campaña abierta, es decir, aquí son bienvenidos todos aquellos dispuestos a aportar su granito de arena, sin distingo de raza, credo y filiación política. Duque no es de nadie, Duque es de todos. Duque representa la esperanza, y la esperanza no tiene dueño, la esperanza es de todos nosotros, jóvenes, blancos, adultos, negros, católicos, cristianos, etc., etc., que soñamos con una Colombia distinta, con una Colombia emprendedora, con una Colombia en donde los argumentos sean la única arma, una Colombia en donde exista el castigo para el criminal, una Colombia vigorosa en inversión, una Colombia decente y habitable para las nuevas y futuras generaciones. Ese sueño, esa esperanza tiene la posibilidad de materializarse, pero para ello debemos dejar el odio, los egos y las difamaciones de un lado, debemos unirnos y trabajar, así y solo así conoceremos la victoria, la victoria de la esperanza, la victoria de nuestros sueños. De lo contrario, caeremos en los mismos errores de los partidos mencionados al inicio de este texto, y tales errores serán nuestra perdición, debemos marcar la diferencia a la hora de hacer política.

Copartidarios y ciudadanos, todos tenemos la responsabilidad de ser multiplicadores, de llevar la buena nueva a quienes aún no la han escuchado, y decirles que llego el momento, el momento de actuar, el momento de hacer patria, el momento de pregonar el mensaje, el momento de un mejor futuro teniendo como base un buen presente. El momento es ahora, y la patria y la juventud os reclaman, súmate.

@AndresSaavedra_

Publicado: abril 5 de 2018