El corrupto Roberto Prieto, busca hacerle el quite a la acción de la justicia, invocando una supuesta inmunidad diplomática que lo cobijó mientras fungió como representante del gobierno colombiano ante el BID en la ciudad de Washington.

Como bien lo dijo el procurador Fernando Carrillo, la inmunidad diplomática no es un burladero de la justicia. Esa figura, que se emplea para proteger a los agentes diplomáticos de cualquier persecución en el país en el que están acreditados, no fue creada para que personas inescrupulosas como Roberto Prieto, la pusieran por delante a la hora de hacer multimillonarios negocios, todo ellos recubiertos con el manto de la ilegalidad.

Prieto fue nombrado por Santos en el BID a manera de retribución por los favores hechos durante la campaña que llevó al actual presidente de la República al poder. Se ha descubierto que dichos favores no fueron del todo legítimos, pues desde el año 2010 Prieto ya estaba involucrado con los intereses corruptos de Odebrecht, empresa que, como lo revelaron en exclusiva LOS IRREVERENTES, pagó la suma de $400 mil dólares para sufragar la impresión de 2 millones de afiches de la campaña santista.

Si el presidente designó a Prieto en el BID para que tuviera inmunidad y aquello le permitiera hacer impunemente todos sus negociados, entonces estamos ante el escenario inaudito de un presidente de la República buscando la manera de otorgarle a su principal compinche una licencia para delinquir.

Prieto, que hasta ahora se ha salvado de ir a la cárcel, tiene mucho por explicar. Además de sus vínculos ilegales con Odebrecht, empresa de la que recibió la suma de $1 millón de dólares en efectivo, tendrá que aclarar por qué su empresa Marketmedios se quedó con los más jugosos –e inflados- contratos estatales.

La fiscalía investiga el multimillonario contrato que el ministerio de relaciones exteriores le asignó a dedo y sin ningún rigor a la empresa de Prieto para que atendiera la parte logística de la cumbre de las Américas que tuvo lugar en la ciudad de Cartagena.

De acuerdo con los investigadores, en dicho contrato hubo sobrecostos por más de $12 mil millones de pesos sin justificación alguna, razón por la que funcionarios de la cancillería serán imputados ante un juez de la República.

Prieto, en múltiples oportunidades ha afirmado que él “está blindado” de la acción de la fiscalía y la procuraduría por cuenta de su estrecha amistad y complicidad con el presidente Juan Manuel Santos. Aquello explicaría por qué, hasta ahora, sus actuaciones evidentemente ilegales no han tenido consecuencias ni penales ni disciplinarias. Pero, ¿su suerte es infinita?

Fuentes de la fiscalía le aseguraron a LOS IRREVERENTES que en los próximos días habrá decisiones de fondo respecto del exgerente de la campaña santista, contra quien ha ofrecido colaboración el exsenador Bernardo Ñoño Elías, encarcelado por el escándalo de Odebrecht.

Así las cosas, el pasaporte diplomático que hace unos años el presidente Santos le regaló a su amigo Prieto y con el que pretendía hacerlo inmune a la acción de la justicia, será una inservible libreta colmada de sellos migratorios.

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 18 de 2017