El año que termina fue el más difícil que he conocido, el que empieza, aún no muestra la luz al otro lado del túnel. Duque heredó la crisis originada en el peor gobierno que ha tenido Colombia, cuando trataba de trazar una ruta de recuperación se le vino encima la pandemia que desvertebró todos lo planes, se suma el cumplimento a los acuerdos firmados por Santos con don Timo que al país le han costado un riñón.

Comparto con muchos amigos que el acuerdo espurio firmado con las Farc tiene grandes falencias, pero allí está, discutir si debe hacerse trisas no es el momento, no podemos darle munición a las pretensiones de imponer el socialismo del siglo xxi ni distraer a los electores fomentando roces y rupturas. Es menester derrotar en unas elecciones democráticas los grupos liderados por Gustavo Petro y Sergio Fajardo y, para ello, es fundamental unirnos en un bloque libre de resistencias y rencores.

Las propuestas deben ser claras, contundentes y serias en lo económico, la reactivación, el empleo, el control de la pandemia, la reforma a la justicia y la derrota de la corrupción. Distraernos con “la Paz”, es botar corriente, crear resistencias y rechazos de grupos poderosos, algunos financiados con los dineros de la coca y orientados desde fuera por el Foro de Sao Paulo, Maduro, Cuba y, soterradamente, por las amistades turbias del vecino con Rusia, Irán, Turquía y China que, por defender sus inversiones en un descuadernado Venezuela, no se pararán en pelos para atraer la joya de la corona que somos nosotros.

En eso estoy de acuerdo con Jesús Vallejo, puede verse en este enlace:  Cuidado con el 22   

No cabe duda de que amigos del alma como José Alvear y Luis Alfonso García tienen razón de sobra en sus opiniones que, de paso, comparto, difiero es en el momento. También creo que debemos pensar en serio en reformas a los acuerdos bien pensadas, sustentadas, ajustadas al cumplimiento de la contraparte, rescatando lo que es válido; pero a su debido tiempo.      

El Rincón de Dios

“La fe es hermana de la esperanza. Comencemos las tareas pidiendo luz a Dios, paz para el corazón, serenidad en lo que hacemos, prudencia para actuar con sensatez, valor para mostrar que grietas se están abriendo antes que se derrumbe la montaña. La fe nos recuerda las cañadas oscuras en las que nos ha cogido la noche y la luz de Dios que nos ha sacado del socavón del resentimiento para hacernos profetas de la alegría y de la esperanza.” Pbro. Diego Uribe Castrillón

@rafuribe

Publicado: enero 15 de 2021